"Tesoros monetarios de la segunda mitad del siglo III. Valsadornín, 1937. Porto Carro, 1974" more

Published in X Congreso Nacional de Numismática, Madrid, 2002, pp. 411-423.

-1- X Congreso Nacional de Numismática, Madrid, 2002, 411-423 TESOROS MONETARIOS DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO III. VALSADORNÍN, 1937. PORTO CARRO, 1974 Juan José Cepeda Antonio Fariae dicatum Resumen En esta comunicación presentamos el avance de un estudio realizado sobre dos importantes tesoros de antoniniani hallados en los lugares de Valsadornín y Porto Carro. Nuestro interés se ha centrado especialmente en las circunstancias monetarias que se encuentran detrás de su formación: la determinación de las distintas fases que marcan la acumulación de moneda y el contexto general en el que se insertan. Abstract Third century hoards found in Hispania have been frequently interpreted as signs of crisis, despite the fact that few of them have been adecuatelly published. This paper offers a summary of the contents of two antoniniani hoards. They are seen in the context of monetary changes that operated at the time of their concealment (ca. AD.269 and 300). 1. INTRODUCCIÓN Uno de los aspectos más destacables en la práctica actual de la Numismática se encuentra sin duda en el impresionante crecimiento producido en el número de fuentes a su disposición. Obviamente, cuando nos referimos a la numismática romana estamos pensando en monedas y, más específicamente, en tesoros y depósitos. Basta con echar un vistazo al panorama bibliográfico internacional referido al período bajoimperial para percatarse del crecimiento casi exponencial que ha conocido la publicación de este tipo de evidencias, especialmente en los países de nuestro entorno occidental. Esta eclosión - que debe mucho a la existencia de un cada vez más nutrido grupo de especialistas dedicado a la edición de los conjuntos numismáticos y a la eficacia de los servicios de seguimiento arqueológico - tanto en su ámbito más característico de la actividad de [411] -2- campo como en el más delicado de la recuperación de los conjuntos hallados fraudulentamente o no - con detector de metales, contrasta con la tibieza del panorama que ofrece la península Ibérica, donde sólo lentamente comienzan a verse los signos de un renovado interés por la publicación de los tesoros monetarios. Las páginas que siguen son un modesto intento de enderezar este camino, en lo referente al siglo III, con el estudio de dos tesoros escasamente conocidos. Tanto Valsadornín como Porto Carro forman parte de la lista de depósitos peninsulares conocidos únicamente por relaciones sumarias o por el estudio de muestras poco significativas de sus contenidos. Ello ha hecho que hayan pasado prácticamente desapercibidos en la bibliografía numismática general. Ambos son tesoros de antoniniani y en la actualidad ambos se encuentran - por desgracia - en un estado incompleto. Aún con estas limitaciones, parece oportuno revisar los contenidos de estos y otros depósitos si queremos superar el estancamiento actual en el que se encuentra la disciplina en el ámbito de la Hispania bajoimperial1. 2. EL TESORO DE VALSADORNÍN Este tesoro fue dado a conocer hace ya algunos años por M.V. Calleja, en un trabajo muy sintético que presentaba además algunos errores de bulto en la clasificación de su contenido. Según recoge esta autora, el hallazgo se produjo de forma casual en 1937, en las inmediaciones del camino viejo que une las localidades de Valsadornín y Gramedo (Palencia), en el término de Valdiquecho2. El lugar ha proporcionado, en distintas ocasiones, restos materiales de atribución romana que indican la existencia de un establecimiento rural de características indeterminadas. Las monedas se encontraban en el interior de una olla o caldero de bronce, parcialmente enterrado y cubierto con una tapadera de ese mismo metal. Su estado de conservación era lamentable ya en el momento del hallazgo: el grueso de los ejemplares mostraba una fuerte oxidación y se encontraba formando una especie de conglomerado, unido a las paredes del contenedor. La parte más superficial del tesoro pudo ser desprendida y es la que integra descontadas las pérdidas ocasionadas en los momentos inmediatos al hallazgo - la colección actual del Museo Provincial de Palencia. El resto pasó a integrarse en calidad [412] -3- de depósito en los fondos del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, donde aún se encuentra en condiciones similares a las del momento de su ingreso3. Las monedas de las que se da cuenta en esta comunicación son las que se conservan actualmente en el Museo de Palencia. Se trata de 2421 antoniniani, que suponen aproximadamente el 14% del total hallado4. Pese a su parcialidad, la cantidad nos parece lo suficientemente representativa como para poder proceder aquí a una revisión del contenido y estructura interna del tesoro. 2.1. Composición y contexto monetario Los límites generales en los que se sitúan las monedas que hemos podido catalogar se pueden fijar entre el año 252 - fecha de acuñación del antoniniano más antiguo de los incluidos (Treboniano Galo) - y el 269, fecha de salida de los ejemplares de Claudio II que cierran el tesoro. Hay que advertir de todas formas que estos límites son engañosos. Una rápida ojeada a los cuadros de distribución que acompañan a este texto (figs. 1-3) nos permite comprobar en efecto que apenas un 8% de las monedas son anteriores al reinado de Galieno en solitario (260), y dentro de éste son abrumadoramente mayoritarias las producciones correspondientes a la segunda mitad del período. Del estudio de la muestra se desprende, por tanto, que la formación del conjunto se debió de producir con bastante proximidad a la fecha indicada por el ejemplar más reciente, posiblemente con el numerario de uso más habitual en los meses iniciales del reinado de Claudio II, antes de que se incorporase finalmente un lote compuesto por antoniniani de este emperador salidos del taller de Roma. En su estructura interna, el conjunto se acomoda bastante bien a lo que podemos considerar como el patrón normal de circulación vigente en Hispania a partir del año 266. Esta afirmación se apoya en la constatación de la abundancia de los ejemplares de Galieno que dominan en el tesoro - los posteriores al inicio de la serie V de Roma, conocida como “del séptimo consulado” - entre los hallazgos producidos en contextos arqueológicos, pero también, y de forma muy especial, en el comportamiento que se observa en la composición de los distintos depósitos que nos son conocidos en esta época (fig.1). El año 266 señala, en efecto, un momento de inflexión en la historia monetaria del siglo III que se refleja diáfanamente en el contenido de los depósitos [412] -4- formados entonces. Hasta esa fecha los usuarios de la moneda podían disponer, todavía con relativa facilidad, de los antoniniani producidos desde el reinado de Gordiano III, período que marca, si no la creación de esta denominación, sí su verdadera difusión. Así lo podemos comprobar en los primeros 12 depósitos que se recogen en nuestro cuadro. Los más recientes de estos conjuntos muestran sin embargo una cierta tendencia a la tesaurización, en fechas contemporáneas a la producción de la serie V de Galieno, que marca, como es sabido, una drástica reducción del título argénteo del antoniniano. Nutridos mayoritariamente por emisiones de la ceca de Roma, estos conjuntos indican sin duda una reacción ante la devaluación que supone la serie del séptimo consulado, en la que el antoninianus pierde aproximadamente la mitad de su contenido metálico y en la que se refleja notablemente el incremento exponencial que tiene lugar en el ritmo de producción. Buena parte de los depósitos aparecidos en Hispania pueden interpretarse por tanto como una manifestación de la “ley de Gresham”, un efecto de la desconfianza que generaban los nuevos antoniniani, frente a los cuales la moneda existente se situaba ya con un premio metálico evidente. Junto a ello hemos de señalar el efecto añadido de incertidumbre que suponía la retirada simultánea de los restos del antiguo sistema monetario altoimperial, representado aún por una variada proporción de sestercios, que habrían de servir como fuente metálica para la acuñación de los devaluados “radiados”5. En Hispania el proceso de rápida sustitución que se está produciendo en el medio circulante lo ilustran los tesoros de Jimena de la Frontera - formado apenas un año después de los hechos señalados - Grisén, Aldeia das Dez y ahora Valsadornín. Si en el primero de ellos el porcentaje anterior a Galieno es aún del 22%, en Grisén - algo posterior a Valsadornín ya que se cierra con la tercera emisión de Roma bajo Claudio II ha bajado ya al 1,5%. A partir de esas fechas los depósitos presentarán un perfil adaptado como norma al que marca el ritmo de la acuñación y los volúmenes desiguales atribuidos a las distintas emisiones de moneda devaluada. La ceca de Roma aporta algo más del 90% de las monedas que se incluyen en la muestra de Valsadornín aquí estudiada. Esta situación es perfectamente normal y queda bien reflejada en los depósitos hasta ahora conocidos. La mayor parte de estos ejemplares corresponden al reinado de Galieno, especialmente a la serie V, que representa por sí sola el 65% del contenido de la muestra. Este abultado porcentaje contrasta vivamente con la insignificancia del numerario correspondiente a Póstumo [412] -5- emitido en la Galias entre los años 260 y 269. Apenas un 0,4% del total aquí manejado tiene esa procedencia, y ello a pesar de que, al menos sobre el papel, el conjunto de Hispania formó parte de los dominios de Póstumo durante un tiempo impreciso6. La explicación para este contraste posiblemente haya de buscarse tanto en la precariedad del dominio ejercido por el usurpador sobre Hispania, como en las dificultades que debía de entrañar en esta época el transporte de moneda por vía continental. A este respecto habremos de recalcar el continuismo que supone, respecto a lo conocido sobre las vías tradicionales de penetración monetaria en la Península, la llegada regular de moneda por vía marítima desde Italia en esta época. El origen del último lote de antoniniani de Claudio II que cierra el conjunto no hará sino confirmar la vigencia de esta situación. 2.2. Los antoniniani de Claudio II producidos en Roma El tesoro de Valsadornín se cierra - según se puede deducir de la muestra conservada en el Museo de Palencia - con un lote homogéneo de 453 antoniniani de Claudio II salidos de la ceca de Roma. Su estado de conservación tras la oportuna limpieza es en líneas generales bueno, sin signos evidentes que denoten desgaste por circulación. Pertenecen en su totalidad a la segunda emisión de este taller, a situar según la sistematización más reciente - entre el otoño del año 268 y la primavera del 2697. El tesoro incluye cuatro ejemplares con el reverso PM TR P II COS PP, que sirve para fijar cronológicamente un estadio intermedio de la emisión en los inicios del año 269. Esto y la peculiar distribución de los restantes tipos que pueden ser identificados hacen posible que podamos situar la clausura del conjunto en los primeros meses de ese año. Sobre ello incidiremos más adelante. Las monedas de Claudio II son sin ninguna duda el componente más interesante del tesoro de Valsadornín, debido a la sorprendente homogeneidad que presenta su distribución y al hecho de haberse integrado en el conjunto sin apenas tiempo para entremezclarse con la circulación local. Constituyen, por tanto, un testimonio esclarecedor del tipo de numerario que era producido simultáneamente en el taller de la capital en un momento preciso de su funcionamiento. [413] -6- La segunda emisión del taller de Roma Hoy sabemos que Claudio II produjo cuatro emisiones a su nombre en la ceca de Roma en el tiempo que duró su reinado, entre septiembre del 268 y el verano del 270. La mayor parte de las monedas fueron batidas sin embargo en la primera mitad del período, especialmente en el transcurso de la segunda emisión, que es siempre la mejor representada en los tesoros que cubren completamente el reinado8. Esta emisión se caracteriza por la utilización de la leyenda de anverso IMP C CLAVDIVS AVG y por la adopción de una variada gama de reversos -en parte tomados de la serie inicial del reinado- sobre los cuales se reconoce ocasionalmente la marca de las doce officinae en que se organiza la ceca. Las 21 leyendas conocidas se subdividen a su vez en dos grupos. El primero, que cuenta con una desigual presencia en los tesoros publicados, lo componen los nueve reversos que no aparecen nunca marcados. Son los que adoptan las leyendas ADVENTVS AVG, CONCOR EXERCI, IOVI STATORI, LIBERALITAS AVG, PAX AVG, PM TR P II COS PP, SALVS AVG, SPES PVBLICA y VICTORIA GM. El hecho de no presentar nunca marca de officina sugiere que su producción se vio interrumpida en el transcurso de la emisión, antes de que se instaurase de nuevo esta práctica. El segundo grupo lo integran los doce reversos que, independientemente de llevar o no la inicial de la officina, aparecen marcados al final de la emisión y pueden así ser atribuidos a una dependencia concreta de la ceca. Se trata de los reversos VICTORIA AVG, FELICITAS AVG, GENIVS AVG, ANNONA AVG, VIRTVS AVG, AEQVITAS AVG, GENIVS EXERCI, MARS VLTOR, IOVI VICTORI, LIBERT AVG, FIDES EXERCI y PROVIDENT AVG. No parece probable que estos dos grupos deban ser considerados de forma unitaria como pertenecientes a dos momentos sucesivos en la acuñación, si exceptuamos las monedas que cuentan efectivamente con la marca de officina impresa en el campo del reverso, que son las últimas en aparecer y que serán retomadas en la siguiente emisión con la leyenda de anverso abreviada9. Se puede comprobar, en efecto, que buena parte de los tipos de reverso que aparecen marcados hacia el final de la emisión se introducen ya en su fase inicial - se adoptan de la serie anterior - y son utilizados luego sin interrupción. Así se aprecia en los tesoros que se cierran en el curso de la emisión, en los que conviven reversos de uno y otro grupo, sin marca, que [413] -7- presentan además los mismos tipos de bustos que son característicos del inicio del reinado. Por otra parte, entre los reversos que nunca aparecerán marcados se incluyen claramente dos - PM TR P II COS PP y LIBERALITAS AVG - que no aparecen en el estadio inicial y que conviven, en la fase central de la acuñación, con los reversos que luego contarán con marcas de officina10. Este largo preámbulo nos parece necesario para poder comprender en su justo término la posición que ocupan en el seno de la emisión los tipos incluidos en el tesoro de Valsadornín. Igualmente, ello nos ha de servir para poder destacar las peculiaridades que se observan en la distribución cuantitativa de los reversos y su asociación con las distintas variantes de bustos de anverso que se conocen. Conviene empezar con un comentario general sobre el contenido de la figura 3. En principio, la muestra aquí manejada contiene 15 de los 21 reversos que son conocidos dentro de la segunda emisión, en su mayor parte correspondientes al grupo que luego contará con marcas de officina. El hecho más destacable es, sin embargo, que de los 453 ejemplares catalogados más de las tres cuartas partes (378) corresponden a los reversos ANNONA AVG (RIC, 18) y PROVIDENT AVG (RIC, 91) que sabemos fueron acuñados por las officinae ∆ y XII. Esta sobrerrepresentación no responde en absoluto a lo que sabemos sobre el comportamiento habitual de la ceca en la composición de los tesoros más representativos de la época. De hecho, uno y otro se distribuyen normalmente de forma bastante compensada en el interior de la emisión11. Esta anomalía, que ya se podía apreciar en el sumario presentado hace algunos años por M.V. Calleja, debe encontrar una explicación en las circunstancias excepcionales en las que este numerario ha pasado a integrar el depósito. En efecto, la constatación de la existencia de un elevado número de enlaces de cuño, tanto en el seno de este grupo como en varios de los restantes tipos documentados, nos lleva a considerar la más que probable existencia de algún tipo de vinculación entre el lugar de hallazgo y la propia ceca de Roma, de tal manera que quien dispuso las monedas en el contenedor aportó para su clausura un lote homogéneo salido del taller o de sus dependencias cercanas, no entremezclado previamente. El resto de los tipos representados, en cantidades muy inferiores, no presenta mayores anomalías. Únicamente es de destacar la ausencia de GENIVS AVG (tercera off.) y LIBERT AVG (décima off.), debida bien a una contingencia casual o al hecho – [414] -8- más probable - de haberse iniciado su producción algún tiempo después de cerrarse el tesoro. La distribución de los tipos de reverso y su combinación con los bustos de anverso que se reconocen en la muestra estudiada, nos permiten a su vez situar el tesoro de Valsadornín dentro de la corta serie de depósitos conocidos en detalle que se cierran en el curso de esta emisión, recopilados recientemente por H.Huvelin. Su posición relativa puede ser fijada algo después de los conjuntos de Brezins (Isère) y Broni (Pavia). Los bustos empleados son mayoritariamente del tipo B1 (con coraza), en contraste con lo que sucede en los conjuntos iniciales del grupo alpino, que presentan un dominio de los bustos con manto y coraza (D1 y D2), característico de las primeras fases de la emisión. Con respecto a los bustos de anverso es de resaltar el distinto comportamiento que se aprecia en su reparto. Mientras en la mayor parte de las officinae es ya dominante el tipo B1, la quinta muestra aún un dominio de los bustos con manto y coraza (eso sí, salidos todos del mismo cuño). De admitirse la estricta contemporaneidad de los lotes incluidos en el tesoro, estaríamos ante el reflejo de la existencia de diferentes ritmos de sustitución de los cuños en cada una de las dependencias. Este comportamiento – nada extraño en sí mismo – se hace aún más patente en la parte de la muestra que presenta enlaces de cuño. Los enlaces de cuño Dentro de la muestra conservada en el Museo de Palencia han podido identificarse 305 antoniniani con enlaces de cuño. Todos ellos corresponden a Claudio II y representan el 86% de la cifra total asignada a su reinado. La existencia de un número de enlaces tan elevado hace que el tesoro de Valsadornín tenga un especial interés para el conocimiento del funcionamiento del taller de Roma en estos años. Señalaremos a continuación los aspectos más destacados que presenta su distribución (fig.3). - Los enlaces de cuño se reconocen sólo en las monedas que incluyen a su vez los tipos de reverso más abundantes. Los enlaces se observan tanto en los anversos como en los reversos, aunque el número de cuños empleados es sensiblemente superior en estos últimos. - No hay enlaces de anverso entre ejemplares que muestran tipos y leyendas de [414] -9- reverso diferentes. Al menos en lo que respecta a los tipos mejor representados, podemos afirmar por tanto que proceden de una serie de conjuntos formados ya en origen, realizados con unos cuños que no se entremezclan. Las officinae se convierten así en un instrumento eficaz de compartimentación estricta del numerario, en el momento de su producción. Se confirma por tanto que los tipos más abundantes, aún careciendo todavía de la marca diferenciadora, proceden de dependencias claramente distintas, que tienen sus propios cuños de anverso, con tipos de busto no coincidentes del todo12. - Es cuando menos llamativa la existencia de un claro emparejamiento de las monedas con enlaces en dos grupos de officinae: por un lado la cuarta y la quinta, y por otro la undécima y la duodécima. En lo que afecta a la formación del tesoro esto nos permite señalar la existencia de un aporte de moneda que se ha producido directamente desde la ceca o su entorno próximo en Roma hacia un lugar del interior de Hispania. En el momento en que se conforma la partida original se dispuso de producciones recientes, salidas fundamentalmente de cuatro de las doce oficinas en que se dividía la ceca. El lugar de conformación de este lote nos es desconocido, aunque es seguro que debió estar más o menos cercano a la ceca. Si no en el taller en sentido estricto, podemos pensar quizá en alguna dependencia del fisco imperial o, por qué no, el almacén de un nummularius con conexiones firmes en Roma. En cualquier caso hay que destacar que este último aporte de moneda se haya producido con la rapidez suficiente como para que fuese imposible en la práctica su entremezclado en el medio circulante local. Ya para terminar, hemos de considerar la posibilidad de que el tesoro de Valsadornín represente de hecho la suma de varios subconjuntos, mezclados en un momento dado en el recipiente metálico que sirvió de contenedor definitivo. El más uniforme era sin duda el formado por las monedas de Claudio II, pero también se puede adivinar la existencia de otros grupos a partir de ciertas peculiaridades que se observan en la distribución de los antoniniani de Salonina y Galieno. Los primeros son anormalmente abundantes (respecto a lo que nos es conocido por otros tesoros), mientras que en los segundos se aprecia una clara sub-representación de la serie VI de Roma13. [415] -10- ante 238 Algara Altafulla Chantada Serra do C. Alqueries Tarraco Almenara Mas d’Aragó Bares II Riocaldo Honcalada Valhascos I Jimena Valsadornín Grisén Baelo Castro A. das Dez Pollentia 2 238244 5 24 2 2 2 18 13 14 157 1 2 42 32 244249 29 20 5 6 14 1 1 8 7 77 84 249251 13 9 4 4 6 14 9 1 42 159 251253 4 31 3 4 13 5 21 2 7 50 617 1 253 Emil. 2 2 1 124 16 3 29 3 35 2 1 253-260 260-1 260-268 260-269 268-270 Valeriano Mac./ Galieno Póstumo Claudio et sui Quiet. 9 135 8 1 23 12 7 3 1 86 17 1 45 3 6 15 1 1 125 23 3 163 57 3 3 8 1 158 83 4 2 5756 2197110 1144 73 185 1764 5 11 453 13 782 2 93 8 5 8 4 20 193 56 19 Indet Total *62 *230 *49 *14 *122 *105 31 53 *563 9 26 *461 29873 *2421 890 13 *12 *270 *19 11 62 2898 Moneda más reciente 257-258 261 261 261 265 266 266 266 266 266 266 266 267-268 269 269 269 269-270 269-270 270 Notas * 1. 2. 3. 4. 5. Incompleto Áureo de Galieno Ejemplares de Salonina, clasificación imprecisa Denarios de Cómodo y Pupieno Sestercios Se incluye un sestercio 6. 7. 8. 9. 10. Denario de Septimio Severo Se incluye un denario de Gordiano III Antoniniani no restaurados, imposibles de clasificar Se incluye un denario Se incluyen dos denarios Fuente Algara (La Coruña), Bares II (La Coruña), Baños de Riocaldo (Orense), Valhascos I (Santarém; Portugal): CEPEDA, J.J. Del antoninianus al nummus centenionalis. Tesoros y depósitos monetarios en la Hispania tardorromana (260-423), tesis doctoral inédita, Vitoria, 1996. Altafulla (Tarragona): HIERNARD, J. “Recherches numismatiques sur Tarragone au IIIeme siecle apres Jesús-Christ”, Numisma, 150-155, 1978, pp.307-21. Chantada (Lugo): CAVADA, M. “Monedas de un tesorillo del siglo III hallado en tierras lucenses”, en Finis Terrae. Estudios en lembranza do Prof. Dr. Alberto Balil, Santiago, 1992, pp.347-69. Serra do Condao (Coimbra; Portugal): HIPOLITO, M.C. “Dos tesouros de moedas romanas em Portugal”, Conimbriga, 2-3, 1960-1961, p. 61. Les Alqueries (Castellón): RIPOLLÉS, P.P.; GOZALBES, M. “The Les Alqueries Hoard”, NC , 1998 (en prensa). Tarraco 1888 (Tarragona): HIERNARD, art.cit. supra; id. “Monedas del siglo III en el Museo Arqueológico Provincial de Tarragona”, Acta Numismàtica, 8, 1978, pp.99-133. Almenara (Castellón): GONZALBES, M. “El tesoro de Almenara”, Annals de l’Institut d’Estudis Gironins, 36, 1996-1997, pp.599-621. Mas d’Aragó (Castellón): GONZALBES, M. “El tesoro de Mas d’Aragó (Cervera del Maestre, Castellón) y la década del 260 d.C.”, Quad. Preh. Arq. Cast., 17, 1996, pp.383-404. Honcalada (Valladolid): BALIL, A.; MARTÍN VALLS, R. Tesorillo de antoninianos de Honcalada (Valladolid), Valladolid, 1979. Jimena de la Frontera (Cádiz): GALLWEY, H.D. “A Hoard of third-century antoniniani from Southern Spain”, NC, 1962, pp.335-406; CHRISTOL, M.; NONY, D. “Le trésor de Jimena de la Frontera (Cádiz): antoniniani du IIIe siècle”, BSFN, 1970, pp.526-7. Grisén (Zaragoza): BELTRÁN, A. “El tesorillo bajoimperial de Grisén”, Museo de Zaragoza, 11, 1992, pp.117-27. Baelo (Cádiz): DUPRÉ, N. “Un lot de 13 antoniniani découvert à Belo en 1973”, MCV, 11, 1975, pp.535-43. Castro (Lugo): ARIAS, F.; CAVADA, M. “Antoninianos de un tesorillo hallado en la Terra Cha (Lugo)”, BCM Lugo, 85-86, 1976, pp.257-63. Aldeia das Dez (Coimbra; Portugal): HIPOLITO, art.cit. supra, pp.107-8. Pollentia (Mallorca): MATTINGLY, H.B. “Roman Pollentia: Coinage and History”, en Pollentia. Estudio de los materiales, I, Palma de Mallorca, 1983, p.285. Fig.1 Hispania. Depósitos monetarios formados con antoniniani (ca.260-270) [415] -11- Roma Treboniano Galo Emiliano Valeriano et sui Galieno y Salonina Macriano y Quieto Póstumo Claudio II Total 1 2 150 1565 Occ. MedioP-I/II lanum Gallia Siscia 4 9 160 11 11 453 2171 4 169 22 Vimina- AntioOriental II Indet. Total cium chia 1 2 3 5 7 185 16 1 2 16 1764 5 5* 11 453 16 3 11 9 16 2421 * De las cinco monedas descritas por M.V.Calleja con esta atribución sólo se conservan en la actualidad dos. Los ejemplares fueron sin duda sustraidos en el tiempo que precedió a la apertura del nuevo Museo de Palencia (1997). En su lugar se han incluido en la colección dos ejemplares de Claudio II y un Divo Claudio que son completamente ajenos al conjunto. Series GALIENO SALONINA Total I 6 6 CECA DE ROMA. GALIENO (260-268) II I-II III II-III IV V 118 111 1 27 954 46 37 1 79 118 46 148 1 28 1033 VI 159 3 162 ¿? 23 23 Total 1399 166 1565 Fig. 2 Valsadornín. Muestra conservada en el Museo de Palencia. Composición general y distribución de las monedas acuñadas en Roma durante el reinado de Galieno Reverso Off. D2 Bustos B1 A1 1 2 1 4 1 4 1 ? 1 Total Ejemplares con enlace de cuño en anverso 1 1 6 2 4 1 Tipos de anverso que enlazan entre sí * D2 B1 A1 Híbrido (Galieno) PAX AVG --//SALVS AVG --//SPES PVBLICA --//PM TRP II COS PP --//LIBERALITAS AVG --//VICTORIA AVG --//FELICITAS AVG --//ANNONA AVG --//VIRTVS AVG --//AEQVITAS AVG --//GENIVS EXERCI --//MARS VLTOR --//IOVI VICTORI --//FIDES EXERCI --//PROVIDENT AVG --//Indeterminado TOTAL 29 A B ∆ E ς Z H N XI XII 1 3 5 1 1 13 2 3 3 246 3 2 7 4 3 10 55 1 346 52 51 2 5 4 11 258 16 193 13 13(1) 193(21) 1 5 7 1 5 4 13 11 88 2(1) 9(3) 40(7) 48(2) 9 120 1 26 453 305 15 242 48 * Se señala la cantidad de monedas afectadas. Entre paréntesis figura el número de cuños individualizado dentro del grupo de monedas que presentan enlaces de anverso. Fig. 3. Valsadornín. Antoniniani de Claudio II acuñados en Roma [416] -12- 3. EL TESORO DE PORTO CARRO El tesoro de Porto Carro fue hallado casualmente en enero de 1974 por I.M. de Oliveira, mientras efectuaba labores de arado en la finca de este nombre, situada en las proximidades de Casa Branca (freguesía de Torrao, Alcácer do Sal. Portugal). La cantidad originalmente hallada debió de rondar las 5000 monedas, cifra en la que coinciden los distintos testigos del hallazgo. Rápidamente dispersado en el mercado de antigüedades, sólo una parte del total pudo ser finalmente adquirida por el Museu Nacional Leite de Vasconcelos, mientras el resto pasaba a integrar pequeñas colecciones repartidas a lo largo de la geografía portuguesa14. Una idea de la rapidez con la que se produjo esta fragmentación nos la da la publicación de M.F. Salgado da Rocha, en la que se recogía una de estas partidas localizada en Coimbra, ya sin la constancia expresa de su origen15. A partir de la consulta de cuatro colecciones y el añadido de la muestra ya publicada hemos podido reconstruir el 38% del contenido original del tesoro, 1898 monedas cuya distribución se resume en la figura 4. Hemos de pensar que la parte catalogada reproduce fielmente la composición original, ya que no se han observado diferencias notables entre los ejemplares que forman parte de los distintos lotes estudiados16. 3. 1. Estructura y fecha de formación del tesoro La casi totalidad del tesoro la integran antoniniani emitidos a partir de Valeriano - los más antiguos corresponden a la emisión de los años 255-256 de Roma - así como antoninianos reformados - aureliani - comprendidos entre el 274 y el 294. Sólo tres denarios de Aureliano y Severina rompen la monotonía de esta distribución. Al conjunto así formado se añadió en los momentos finales, mezclado o confundido en algún lote de aureliani, una fracción radiada o "neoantoniniano" salido del taller de Cyzicus ya con posterioridad a la reforma monetaria de Diocleciano, que es el más reciente de los ejemplares estudiados (RIC VI, 15a). Pese a la lejanía de su lugar de acuñación, esta pieza forma parte de una serie oriental particularmente numerosa, bien representada en los hallazgos esporádicos efectuados en distintas estaciones arqueológicas peninsulares (la encontramos en Conimbriga, Baelo y Sao Cucufate) lo que nos lleva a creer que su integración en el depósito no debió de producirse con demasiada demora [417] -13- respecto a la fecha de su emisión. Así, un terminus a quo para la clausura del conjunto poco después del período en el que se sitúa la emisión de la serie, en los años 299/300, parece el más verosímil17. En su aspecto general el tesoro refleja por lo demás un marcado perfil occidental, en el que Roma aparece como lugar de origen de las tres cuartas partes del material conservado. Esta situación se manifiesta especialmente en los "picos" más destacados de antoniniani de Galieno y Claudio II, y de forma ya mucho más atenuada en las series de Probo y Diocleciano que configuran los aportes fundamentales posteriores al 274. Uno y otro grupo se reconocen claramente en la figura 4 y proporcionan el rasgo más caracterizador del conjunto. Porto Carro entra por tanto dentro de la categoría, bien documentada, de los tesoros tetrárquicos de composición mixta - antoniniani y aureliani - en la que los ejemplares anteriores al 274 aún suponen en términos absolutos la parte mejor representada. Los tesoros con esta doble composición son particularmente numerosos en zonas aparentemente alejadas de Hispania, como la Galia septentrional, donde reflejan la dificultad que tuvieron las monedas reformadas, aún en época tetrárquica, para sustituir al antoninianus. Dificultad en la circulación que aún resalta más en los perfiles potencialmente selectivos de los tesoros18. Fuera de este ámbito la situación es sin embargo muy diferente. Como se puede apreciar en la figura 5, confeccionada con depósitos representativos de cuatro regiones distintas del área occidental del Imperio, la presencia del vellón reformado es lo suficientemente importante en la región circunmediterránea como para que los tesoros formados a partir del 285 lo integren mayoritariamente19. Los ejemplos reunidos tanto para Italia, Narbonense, como para Hispania, nos muestran que los responsables de los atesoramientos han tenido una clara predilección por las monedas emitidas a partir de Aureliano, y la cesura en los conjuntos se sitúa no tanto en el momento mismo de la reforma cuanto en las series precedentes, del propio Aureliano, en las que se ha superado ya el estadio de envilecimiento metálico heredado de Claudio II y Quintilo20. Todos estos conjuntos no son, evidentemente, "depósitos de circulación", formados a partir de un acopio indiscriminado de moneda realizado en un corto plazo de tiempo, pero nos indican, por su frecuencia, que en el medio circulante de sus entornos respectivos era relativamente fácil seleccionar las monedas de mejor ley de Aureliano y sus sucesores, y conformar con ellas el grueso de las acumulaciones21. La "anormalidad" del tesoro de Porto Carro es, en este contexto, bastante significativa. La alta representación con que cuentan las [417] -14- monedas de Galieno y Claudio II habrá de ser explicada seguramente teniendo en consideración tanto las circunstancias de aplicación de la reforma del 294 como el proceso escalonado que se debió de seguir en su conformación definitiva. En efecto, un examen detenido de los ejemplares nos ha permitido comprobar la existencia de varios estadios sucesivos en este proceso. El más importante lo determinan los enlaces de cuño observados en las monedas de Quintilo procedentes de Roma (8 de las 29 incluidas) y en la serie de consagración Divo Claudio, en la que se comprueba que 17 de los 136 ejemplares que la integran enlazan entre sí. Se trata de grupos homogéneos que han sido inmovilizados sin tiempo para su circulación y que han podido llegar directamente desde algún lugar de la costa italiana22. Es de subrayar que únicamente volvamos a encontrar un enlace de cuño aislado en los momentos finales de la tesaurización (enlace de anverso en dos aureliani acuñados en Ticinum a nombre de Diocleciano; RIC,225) y que por tanto el fenómeno es de una notable significación. La existencia de los enlaces de cuño nos indica que una porción del tesoro - creemos que importante - fue conformada poco después de la acuñación de las piezas señaladas, en los años 270-271, al inicio del reinado de Aureliano. En esas fechas debió de haberse incluido igualmente la mayor parte de los antoniniani de cronología anterior, que sin duda ocupaban la porción mayoritaria en la circulación de la época. No puede descartarse del todo que algunos de ellos hayan podido integrarse posteriormente, entremezclados con monedas más recientes, aunque su atribución genérica al estadio intermedio de la tesaurización parece fuera de duda si comparamos además los perfiles similares que presentan los depósitos que podrían juzgarse contemporáneos23. Tal como se aprecia en la figura 6, confeccionada con los depósitos conocidos para los años 270 en Hispania, las proporciones que ocupan las distintas series comprendidas entre Galieno y los Divo Claudio no muestran especiales divergencias con respecto a lo que se observa en Porto Carro, que refleja por tanto una facies de la circulación que bien pudiera ser característica de esa década. Más difícil de determinar es si, posteriormente, la estructura final del tesoro es el resultado de lentos añadidos, sucesivos, del numerario en circulación a partir de los años 270, o se corresponde con una acumulación de los aureliani utilizados durante la Tetrarquía. Los signos de desgaste apreciables en algunas de las monedas, así como el alto número de ejemplares acuñados a nombre de Diocleciano y Maximiano que sirven para cerrar el conjunto nos hacen creer en esta última posibilidad. [418] -15- Roma “Gallia” Valeriano et sui Galieno Claudio II Victorino Dv. Claudius Quintilo Aureliano Aureliano (ref.) Tácito Floriano Probo Caro et sui Diocleciano Diocleciano (ref.) TOTAL 6 473 377 64 29 16 20 16 6 121 49 169 1346 Lugdunum Mediolanum Ticinum Siscia “Sirmium” “Viminacium” Serdica “Byzantium” Cyzicus Antiochia Indet. Total % MONEDAS OFICIALES 2 1 1 10 0,5 19 9 1 3 505 26,6 8 9 1 1 396 20,9 1 1 <0,1 64 3,4 3 1 33 1,7 28 17 5 8 15 1 1 91 4,8 14 10 4 5 1 54 2,8 7 4 4 2 33 1,7 1 2 1 1 11 0,6 32 52 65 11 4 1 286 15,1 8 17 6 1 81 4,3 28 30 2 2 231 12,2 1 1 <0,1 3 76 59 117 124 1 1 21 8 31 7 3 1797 94,8 MONEDAS IRREGULARES ACUÑADAS Galieno Claudio II Dv. Claudius Probo Diocleciano Indeterminado TOTAL 2 9 84 1 1 97 1 1 MONEDAS IRREGULARES FUNDIDAS 1 1 2 0,1 9 0,5 85 4,5 1 <0,1 1 <0,1 1 <0,1 99 5,2 Valeriano Galieno 1 1 1 <0,1 1 <0,1 Fig. 4. Tesoro de Porto Carro. Composición 3.2. La formación del tesoro en el contexto de las reformas monetarias de Diocleciano La identificación de un “neoantoniniano” entre los ejemplares que cierran el tesoro, además de proporcionarnos un dato cronológico fundamental, nos coloca de lleno ante el problema de tener que interpretar el contenido del tesoro en el marco del sistema de denominaciones creado por los tetrarcas a partir del 294. Como es sabido, en esa fecha o poco después se instauró un sistema de valores múltiples que en lo que respecta a las denominaciones básicas de cobre y vellón incluía un nummus de 12,5 denarios (la moneda con el reverso GENIO POPVLI ROMANI), una pieza radiada – llamada convencionalmente “neoantoniniano”- de valor desconocido pero que quizá debamos situar originalmente en los dos denarios, y, finalmente, un “denario” o pequeño divisor con el busto laureado en el anverso, cuyo valor pudo ser efectivamente el de un denario de cuenta24. Lo más destacable [419] -16- en los dos valores inferiores introducidos durante la reforma es que ya no contenían apenas plata en su composición. Tradicionalmente se admite que el “neoantoniniano”, acuñado fundamentalmente en las cecas de la mitad oriental del Imperio, sustituyó efectivamente tanto a los antiguos antoninianos como a los restos del sistema de acuñaciones provinciales griegas que circulaban en ese ámbito. En Occidente, por el contrario, se supone que simplemente se añadió a una masa monetaria compuesta en lo fundamental por los radiados anteriores al año 29425. El problema consiste en saber si este añadido se hizo en condiciones de paridad o conllevó la aplicación de alguna tarifa de cambio distinta para los antoninianos y aureliani que respetase la diferencia que marcaba su valor metálico intrínseco. En principio, la primera posibilidad parece la más verosímil, tanto si consideramos el punto de vista de la autoridad emitente – que habría de sacar algún provecho con la reacuñación de los nuevos valores a partir del metal obtenido del medio circulante - como la propia tipología del “neoantoniniano”, que adoptaba el caput radiatum característico de sus predecesores. Sólo la marca XXI, que había servido antes para reconocer los aureliani de contenido metálico enriquecido, fue abandonada. La misma necesidad de no hacer complicado en exceso el sistema de cambios en el que ya se introducían de hecho tres valores distintos para la moneda de uso común también pudo haber sido un elemento de peso en esta equiparación teórica. Conviene en cualquier caso confrontar esta hipótesis con el patrón que se deduce de la composición de los tesoros contemporáneos. Hasta la aplicación de la reforma del 294, los tesoros de época dioclecianea siguen mostrando aparentemente - en el ámbito balcánico, itálico y mediterráneo occidental - el mismo comportamiento que se había inaugurado con la introducción de las nuevas denominaciones de Aureliano26. El perfil más común de los tesoros de esta época viene así determinado por la discriminación de los antoninianos comprendidos entre Galieno y Quintilo, que casi nunca conviven en cantidades importantes con los aureliani. Ambas monedas – seguramente consideradas como denominaciones distintas desde los años 270 – habían dado lugar a la aparición de dos tipos de atesoramiento casi excluyentes entre sí. Por un lado el que se conforma con los viejos y envilecidos antoninianos, acompañados raramente por un reducido número de monedas reformadas, y, por otro, los conjuntos formados casi exclusivamente por aureliani. La Península Ibérica no se muestra en modo alguno ajena a este comportamiento, tal como hemos podido comprobar recientemente durante la realización [419-420] -17- de nuestra tesis doctoral27. Coincidiendo ya con la reforma del 294 parece surgir sin embargo un nuevo tipo de selección en el que el elemento destacable es la no convivencia – salvo accidente - de antoninianos y “neoantoninianos”. Este tipo está hasta ahora representado por un número muy bajo de ejemplos, y como contrapunto del tesoro de Porto Carro sólo podemos señalar en la parte occidental del Imperio el depósito de Ngaous (Argelia), integrado exclusivamente por las nuevas denominaciones. Ante la realidad de esta situación y teniendo en cuenta los precedentes monetarios del siglo III sólo caben dos explicaciones posibles. O bien estamos otra vez ante el reflejo de la existencia de dos denominaciones que se consideran oficialmente distintas –cosa que ya hemos señalado como poco probable en el contexto de la reforma de Diocleciano – o bien estamos simplemente ante una manifestación de la “ley de Gresham”, esta vez motivada por un intento de asimilación “fiduciaria” excesiva entre ejemplares de valor intrínseco diferente. La primera posibilidad creemos que queda invalidada tanto por la propia excepcionalidad de los conjuntos que revelan hasta ahora la no concurrencia de los valores anteriores y posteriores al 294, como por la constatación obtenida de los depósitos contemporáneos formados en otras zonas del interior de la Europa occidental. En líneas generales, fuera del ámbito mediterráneo se hizo bastante difícil la difusión de los “neoantoninianos”, por lo que su lugar en el sistema monetario fue ocupado por los antoninianos acuñados con anterioridad a la reforma. Así se comprueba en una relativamente numerosa serie de depósitos, en los que el rasgo característico es la inclusión de nummi del tipo GENIO POPVLI ROMANI acompañados de piezas anteriores al 29428. De confirmarse por tanto la exclusión consciente en el tesoro de Porto Carro de las piezas salidas de la reforma, habrá que interpretar este hecho como un reflejo de la existencia de actitudes - no sabemos hasta que punto generalizadas - de desconfianza o rechazo hacia la asimilación buscada entonces entre los distintos tipos de radiados que circulaban simultáneamente. [420] -18- VALERIANO/GALIENO........DV. CLAVDIVS AURELIANO.... DIOCLECIANO Cantidad % GALLIA (Norte) Thibouville Les Authieux NARBONENSIS Maravielle HISPANIA Porto Carro Sampao “Sevilla” Santo Tomé ITALIA La Venera Demonte Dambel Fig. 5 66,5 86,5 0,9 58,3 17,.9 16,9 0,6 24,2 0,9 0,4 % 33,5 13,5 99,1 41,7 82,1 83,1 99,4 75,8 99,1 99,6 3223 1091 1745 1898 380 691 166 46435 318 256 Comparación de los contenidos de 10 depósitos occidentales de finales del siglo III ante 260 Galieno 53,7 54,0 56,4 58,9 60,4 45,0 59,5 45,9 Claudio II Dv.Claudius 35,5 32,6 38,6 34,7 29,7 39,0 32,4 36,6 6,6 7,4 1,5 5,4 3,8 13,4 1,5 13,5 Quintilo 1,7 2,5 3,1 1,0 2,1 2,1 2,5 3,0 Cantidad 121 746 259 202 2875 187 1272 1106 Moneda más reciente 270 271-272 273 275 275-276 279 277 297-299 Sao Cucufate Reguengo Borba San Fernando Fragas do Piago Cerro Encantada Peal del Becerro Porto Carro 2,5 3,5 0,4 4,0 0,5 4,1 1,0 Fig. 6 Distribución porcentual, por periodos, de los antoniniani previos al reinado de Aureliano contenidos en Porto Carro y otros siete depósitos de los años 270 Fuente Sao Cucufate (Beja; Portugal): BOST, J.-P. en ETIENNE, R.; MAYET, F. Les villas romaines de Sao Cucufate (Portugal), París, 1990, pp.209-23. Reguengo (Vila Real; Portugal): PARENTE, J. “Tesouro numismático de Reguengo. Vila Pouca de Aguiar”, Rev.Guimaraes, 92, 1982, pp.231-314. Borba (Évora; Portugal): HIPÓLITO, “Dos tesouros…”, cit. supra fig.1, pp.106-7 y 157-65. San Fernando (Lugo): CEPEDA, Del antoninianus al nummus centenionalis, cit., pp. 509-18. Fragas do Piago (Vila Real; Portugal): HIPÓLITO, “Dos tesouros…”, cit., pp.103-5 y 127-39. Cerro de la Encantada (Murcia): GOMIS, M. “Las monedas de la colección L. Tormo (Sagunto)”, Gac.Numismática, 97-98, 1990, pp.101-10. Peal del Becerro (Jaén): FERNÁNDEZ CHICARRO, C. “Noticiario numismático de Andalucía”, Numario Hispánico, 4/7, 1955, pp.166-79. Agradecimientos Este texto constituye el avance de un estudio más amplio llevado a cabo por el autor sobre los tesoros monetarios del siglo III hallados en Hispania. Su realización ha sido posible gracias a una beca de investigación concedida por el Departamento de Educación del Gobierno Vasco. La consulta de los fondos numismáticos, de titularidad española y portuguesa, se ha visto facilitada por la colaboración desinteresada de distintos colegas y directores de Museos. En lo que respecta a los tesoros aquí estudiados: A.M.Faria (Instituto Português de Arqueologia), Francisco Alves (Museu Nacional Leite de Vasconcelos) y J.Sá Monteiro de Frias (colección Sintra), en Portugal. En España, M. Del Amo (Museo de Palencia). La noticia de los depósitos de más reciente publicación se debe a la generosidad de P.P.Ripollés y M.Gozalbes (Universidad de Valencia). [420-421] -19- Lámina. Tesoro de Porto Carro 1. Quintilo. Roma. CONCORDIA AVG ∆-//- RIC, 13. 2. Igual a la anterior. Realizada con los mismos cuños. 3. Quintilo. Roma. CONCORDIA AVG -∆//- RIC, 13. El cuño de anverso es el mismo que en las anteriores. 4. Quintilo. Roma. CONCORDIA AVG --//∆ RIC, 13 . El cuño de anverso es el mismo. 5. Divus Claudius. Roma (?). CO SECRATIO RIC, cf.261. 6. Igual a la anterior. Mismos cuños de anverso y reverso. 7. Divus Claudius. Roma (?). CONSECRATIO RIC, cf.261. 8. Igual a la anterior. Mismos cuños de anverso y reverso. 9. Divus Claudius. Roma (?). CONSECRATIO RIC, cf.266. El cuño de anverso es el mismo que en las dos anteriores. 10. Igual a la anterior. Mismos cuños de anverso y reverso. 11. Igual a la anterior. Mismos cuños de anverso y reverso. 12. Neoantoniniano. Diocleciano. Cyzicus. CONCORDIA MILITVM KS//- RIC, 15a. 2,50 gr. 2,49 gr. 3,27 gr. 2,49 gr. 3,06 gr. 1,40 gr. 1,52 gr. 1,42 gr. 1,74 gr. 1,67 gr. 1,28 gr. - (col.Sintra) [422] -20[422] La mayor parte de los conjuntos hallados en Hispania correspondientes a la segunda mitad del siglo III nos son únicamente conocidos por la lista sucinta de los emperadores que entran en su composición o por descripciones poco contrastadas. Su interpretación ha estado sujeta además a notables simplificaciones, casi siempre debidas al intento apresurado de vincular atesoramiento y crisis. El debate historiográfico poco renovado durante muchos años en lo que concierne a las evidencias propiamente dichas - está ahora bien resumido en CEPAS, A. Crisis y continuidad en la Hispania del siglo III (Anejos AEspA, 17), Madrid, 1997, pp.19-24. 2 CALLEJA, M.V. “El tesoro romano de Valsadornín”, Publ. Inst. Tello Téllez de Meneses, 42, 1979, pp.725. 3 M.A.N., expediente 72, año 1951; recogido en CALLEJA, art.cit., p.9. 4 La estimación se obtiene a partir de los datos tomados en el momento de producirse el hallazgo. Monedas y recipiente pesaban en conjunto 45 kg., mientras la muestra que pudo ser desprendida alcanzaba los 6,2 kg. (cf. supra n.3). El tesoro pudo haber contado originalmente con unos 18000 ejemplares. 555 No parece casual que el último de los depósitos de este período que aún cuenta con una proporción significativa de sestercios - el de Mas d’Aragó - se cierre precisamente en el 266. El incremento original en el número de atesoramientos, unido quizá a un clima de mayor inestabilidad – no sólo política - que propicia su no recuperación, pueden ser sin duda factores suficientes para explicar que los depósitos del período 260-270 sean los más abundantes de entre los correspondientes al siglo III en Hispania. 6 Posiblemente entre los años 262 y 268, si seguimos la cronología ofrecida por las inscripciones de Póstumo y Claudio II halladas en Hispania; cf. DRINKWATER, J.F. The Gallic Empire. Separatism and Continuity in the North-Western provinces of the Roman Empire A.D.260-274, Stuttgart, 1987, pp.27 y 1167. 7 BLAND, R.; BURNETT, A. The Normanby Hoard and other Roman Coin Hoards, Londres, 1988, pp.12632; HUVELIN, H. “A propos du Normanby Hoard: quelques observations sur le monnayage de Claude II (268-270)”, JRA, 3, 1990, pp.450-3. 8 Cf. BLAND, BURNETT, Normanby, pp.128-31. 9 Contra GIARD, J.-B. Ripostiglio della Venèra. Nuovo Catalogo Illustrato, I. Gordiano III - Quintillo, Roma, 1995, pp.8-9. 10 HUVELIN, art.cit., p.453, donde se subraya además la plena significación de estos dos reversos en el contexto de los preparativos y posterior celebración del consulado de Claudio II, el 1 de enero del 269. La posición relativa de los distintos tipos enumerados la establece la autora, de forma convincente, a partir de la composición de los depósitos actualmente catalogados formados en el transcurso de la emisión. 11 Cf. BLAND, BURNETT, Normanby, p.130. 12 Una explicación alternativa para la desigual distribución que se observa en los tipos de busto pudiera buscarse en la hipotética existencia - en el lugar de almacenamiento original de las monedas - de lotes producidos en momentos ligeramente distintos. Creemos, no obstante, más verosímil la explicación apuntada más arriba: la existencia de ritmos de reemplazo y tipos de cuños distintos en el seno de cada officina. 13 Hemos de hacer constar en cualquier caso que ni las noticias más cercanas al momento del hallazgo, ni las fotografías existentes en la actualidad permiten individualizar físicamente estos hipotéticos grupos. Tampoco podemos descartar del todo que estas anomalías se deban al hecho de disponer únicamente de una muestra del contenido original del tesoro. 14 La parte de este tesoro conservada en el Museu Nacional Leite de Vasconcelos (Belém) - 1495 monedas fue recuperada merced a los esfuerzos de M.C.Hipolito. 15 SALGADO DA ROCHA, M.F. “Alguns antoniniani e aureliani de um tesouro da regiao de Coimbra”, Nummus, 2, 1979, pp.73-86; el origen preciso del lote fue posteriormente comprobado por BOST, J.-P. "Une économie monétaire", en ALARCAO, J.; ETIENNE, R.; MAYET, F. (dir.) Les villas romaines de Sao Cucufate (Portugal), París, 1990, p.227, n.46. 16 Además de la ya citada, las otras colecciones – mucho más modestas – son las siguientes: Museu Municipal de Alcacer do Sal (3 ejs.), J. Sá Monteiro de Frias (295 ejs.; colección privada, Sintra), I.M. de Oliveira (26 ejs.; colección privada, Alcacer do Sal). A ellas se suman las 79 monedas publicadas previamente por Salgado da Rocha. 1 -21- Cronología general de los "neoantoninianos" de Cyzicus (295-299): RIC VI, p.571. Nuestro ejemplar corresponde a la sexta officina, que se cree abierta en un momento avanzado, ca.297. Ejemplares similares, cf. PEREIRA, I. et al., Fouilles de Conimbriga III. Les monnaies, París, 1974, p.45; BOST, J.-P. et al., Belo IV. Les monnaies, Madrid, 1987, p.143; BOST, "Une ecónomie monétaire", cit., p.227, n.47. Su difusión parece haber sido generalizada en el ámbito mediterráneo occidental, cf. CALLU, J.-P. La politique monétaire des empereurs romains de 238 à 311, París, 1969, p.392. 18 e Vid. BASTIEN, P. "Trésors de la Gaule septentrionale. La circulation monétaire à la fin du III et au début du e IV siècles", Revue du Nord, 60, 1978, pp.789-812. 19 Los depósitos recogidos en la fig.5 lo son sólo a título de ilustración de lo que es una tendencia general en sus respectivas zonas de origen (para la Galia, donde los hallazgos son especialmente abundantes, cf. el inventario de Bastien, art.cit. supra); sólo para la Península se señalan todos los conjuntos cuantificables con más de 100 ejemplares en su composición. Procedencia de los tesoros: CEPEDA, Del antoninianus al nummus centenionalis, cit. supra, fig.1, pp 97-8; BASTIEN, P.; PFLAUM, H.G. "La trouvaille de monnaies romaines de Thibouville (Eure)", Gallia, 1961, pp.71-101; 1962, pp.255-315; HOLLARD, D. "La trouvaille des Authieux (II)", TM, 11, 1989, pp.79-85; ESTIOT, S. "Le trésor de Maravielle (Var)" TM, 5, 1983, pp.9-115; depósitos procedentes de Italia, CALLU, La politique…, p.354. 20 Cf. ESTIOT, "Le trésor de Maravielle", cit., p.11; en fecha ligeramente anterior (ca.284), el tesoro de Modigliana, procedente del norte de Italia (VANNI PECCATORI, F.M. en BolNum, 12, 1989, pp.15-184) contiene cantidades también significativas de ejemplares anteriores a la reforma (el perfil selectivo es por lo demás muy similar al de los conjuntos señalados para época dioclecianea, con un 94,7 % de su contenido comprendido entre Aureliano y Carino). 21 En el mismo sentido podría aducirse la frecuente disparidad que se observa en la entidad de estos depósitos, en los que se incluyen desde el modestísimo conjunto de Clunia -con 34 ejemplares- hasta el tesoro de Santo Tomé, que contó originalmente con varios miles de piezas; cf. GURT, J.M. Clunia III, Madrid, 1985, pp.145-51. 22 La llegada del numerario directamente desde Italia e incluso desde la propia Roma es perfectamente verosímil, tanto si consideramos el precedente que representa el tesoro de Valsadornín como si tenemos en cuenta el contexto arqueológico en el que se encuentra el lugar del hallazgo. Éste se sitúa en la margen derecha del río Sado, a unos veinte kilómetros aguas arriba del puerto de Alcácer (la antigua Salacia), en una zona en la que abundan los testimonios materiales indicadores de actividades comerciales, especialmente hornos para la fabricación de ánforas y - en el estuario del Sado - piscinas para la elaboración de salazones, destinados preferentemente al mercado mediterráneo; cf. ALARCAO, J. Roman Portugal, volume II, Warminster, 1988, pp.133-44; íd. O domínio romano em Portugal, Sintra, 1988, pp.146-7. 23 El estadio intermedio de la tesaurización podría a su vez haberse visto condicionado por la aplicación de la reforma de Aureliano, que fue acompañada de un intento de retirada de los antoninianos acuñados por sus inmediatos predecesores. Últimamente, ESTIOT, S. Ripostiglio della Venéra. Nuovo Catlogo Illustrato. Aureliano, volume II/1, Verona, 1995, pp.128-9, insiste en la más que probable existencia de una paralela devaluación de los antoninianos frente a la moneda reformada. 24 Nuestro conocimiento de las denominaciones creadas por Diocleciano se basa fundamentalmente en el edicto monetario de Afrodisia (301), promulgado con la finalidad de doblar la potentia o valor nominal de una parte al menos de las monedas en curso. Desde su primera edición en 1971, los comentarios e intentos de restitución del texto epigráfico han generado una verdadera montaña de erudición. A la espera de una nueva actualización que incluya los fragmentos hallados en fecha reciente, hemos consultado el texto tal como lo presenta REYNOLDS, J. “The Regulations of Diocletian”, en ROUECHÉ, C. Aphrodisias in Late Antiquity, Londres, 1989, pp.254-65, con los comentarios sobre los nuevos fragmentos en CORCORAN, S. The Empire of the Tetrarchs. Imperial Pronouncements and Government AD.284-324, Oxford, 1996, pp. 134-5 y 177-8. Aunque se puede afirmar con relativa seguridad que en el edicto se dobla la potentia del argenteus – la nueva moneda de plata – que pasa de 50 a 100 denarios, y del nummus, que pasa de 12,5 a 25 denarios, no está tan clara la situación de los valores inferiores. En la primera parte del texto (bloque “a” de Reynolds) se habla de una moneda que vale cuatro denarios, que no puede ser otra que el “neoantoniniano”, aunque no se recoja su nombre. Lo que no sabemos con certeza es si ese valor era ya el que tenía en origen o es el que resulta de doblar su potentia. Tampoco sabemos a cuál o cuáles de las denominaciones básicas se aplicaba el término de bicharacta pecunia que aparece en el texto (bloque “a”), hasta ahora reservado al nummus por la mayor parte de los estudiosos (así en el todavía fundamental artículo de MAZZARINO, S. “Sull’epigrafe dioclezianea di Afrodisiade. “Bicharactam”: per l’interpretazione romana delle misure inflattive”, en GASPERINI, L. (ed.), Scritti sul Mondo Antico in memoria di Fulvio Grosso, Roma, 1981, pp.343-4 y 352-4, especialmente). 17 -22- CALLU, J.-P.; BARRANDON, J.-N. “L’inflazione nel IV secolo (295-361): il contributo delle analisi”, en GIARDINA, A. (ed.), Società romana e impero tardoantico, I, Roma-Bari, 1986, pp.560-1. 26 En ausencia de repertorios más actualizados nos remitimos a CALLU, La politique... cit. supra nota 17, pp.254-5. Referencia de los conjuntos posteriores más significativos ESTIOT, op.cit. en nota 23, pp.13940. 27 CEPEDA, Del antoninianus al nummus centenionalis, cit. supra fig.1, p.88, donde se reúnen 31 conjuntos escalonados entre ca.271-294. El tesoro de Sampao (Portalegre; Portugal), que se cierra en el 287 aproximadamente, cuenta con una proporción de antoniniani superior a la normal, quizás debida a la existencia de algún lote diferenciado anterior. Al menos en el proceso de entrega al Museo Leite de Vasconcelos se presentaba compartimentado, sin que sepamos a ciencia cierta su significación. 28 Cf. BRUUN, P. “Quantitative Analysis of Hoarding in Periods of Coin Deterioration”, PACT, 5, 1981, pp.356-9. 25 [423]
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