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Published in MARÍA ÁNGELES MEZQUÍRIZ IRUJO, La villa romana de Arellano, Pamplona, 2003, pp. 285-297.

ANEXO 1 LAS MONEDAS Juan José Cepeda Universidad de Cantabria M. A. Mezquíriz, La villa romana de Arellano, Pamplona, 2003, 285-297. Las excavaciones arqueológicas practicadas en la villa de Arellano han proporcionado 123 monedas. En su mayoría son ejemplares que se pueden clasificar sin problemas en alguno de los periodos genéricos en que se distribuyen normalmente las monedas acuñadas en época imperial romana. Se trata de monedas de circulación corriente, producidas en gran volumen en sus respectivas fechas de emisión, que fueron usadas y perdidas accidentalmente por los habitantes de este enclave. Abundan las denominaciones de bronce para el Alto Imperio, sestercios y ases, y los “vellones” – antoniniani y nummi – acuñados masivamente durante los siglos III y IV d.C. Los ejemplares que presentan unas fechas de acuñación más temprana, Tiberio y Claudio, son ases. En el sistema monetario reordenado por Augusto y, dentro de él, en el de las acuñaciones provinciales hispánicas, ésta parece haber sido la denominación acuñada con más frecuencia. La presencia de este tipo de monedas responde por tanto a un comportamiento habitual en la circulación monetaria de la Península1.Tanto el ejemplar correspondiente a Calagurris, como los tres ases de Claudio, parecen indicar la existencia de una circulación de moneda en el lugar ya en época julio claudia. El argumento numismático no es, empero, definitivo, ya que la identificación de las fechas de acuñación de una moneda con las fechas reales de su circulación no es algo que pueda establecerse automáticamente. La circulación de estos ejemplares puede situarse en un contexto amplio, dentro de época altoimperial2. Habrán de ser, por tanto, criterios emanados de la contextualización arqueológica los que determinen si existe una ocupación de la villa en estos momentos. Los ejemplares acuñados en el período entre Trajano y Septimio Severo son en su mayoría sestercios. Esta presencia no es producto únicamente del azar y, como en el caso anterior, nos encontramos con un fenómeno fácilmente reconocible en la circulación monetaria peninsular. Dos monedas acuñadas en época severiana confirman la continuidad de la vida en el lugar en los decenios iniciales del siglo III. Hay que destacar su presencia, ya que los sestercios acuñados en esta fase avanzada del Alto Imperio suelen ser comparativamente escasos. El siglo III se encuentra bien representado en lo que es la denominación más corriente de la época: el antoninianus. Los ejemplares más antiguos localizados en el yacimiento – de Gordiano III y Volusiano - conservan aún el aspecto argénteo característico de las primeras fases de su producción, cuando todavía esta moneda aparentaba ser un múltiplo del denario. El grueso corresponde sin embargo a fechas posteriores al año 260 – del reinado de Galieno en adelante – cuando el antoniniano ha dejado ya de tener una proporción apreciable de plata en su composición. 285 Los antoninianos forman el grupo de monedas más numeroso en el yacimiento: los quince años que van del 260 al 274 dan el 40 % de las piezas clasificables. En este grupo se incluye una importante proporción de acuñaciones irregulares, entre las cuales destacan las de consagración de Claudio II y las del llamado Imperio Galo. Dentro de estas últimas dominan los anversos de Tétrico I y Tétrico II: cinco ejemplares, de los cuales uno al menos es una imitación de tosco estilo. El hallazgo de este tipo de monedas puede encontrar explicación en la relativa proximidad del lugar a los confines de las Galias y en la presumible existencia de contactos económicos entre ambos espacios geográficos, tomados éstos en un sentido amplio. Los antoninianos de consagración de Claudio II son, como cabría esperar de un lugar habitado en la segunda mitad del siglo III, abundantes. Emitidos en el reinado de Aureliano, según se admite comúnmente, su circulación, en compañía de las monedas más devaluadas de Galieno, del propio Claudio II y de los Tétricos, caracteriza al amplio período que va de los años 270 a la Tetrarquía3. Ocho de estas monedas, de factura poco cuidada, han sido clasificadas como irregulares. Ello no está exento de dificultades. Posiblemente no haya otro período del Imperio en que más problemática sea la distinción entre uno y otro tipo de emisiones. No en vano, la producción de una parte significativa de la serie Consecratio puede vincularse a manipulaciones fraudulentas de los monetarios de la ceca de Roma4. Ante la constatación de la poca calidad general de la serie hemos incluido como irregulares sólo aquellos ejemplares cuya tosquedad era más evidente. El mismo mal estado de conservación que muestran los hallazgos de circulación impide contar con la precisión que sería deseable en esta clase de atribuciones. El período de acuñación comprendido entre la reforma de Aureliano (ca. 274) y las emisiones de Constantino I (del año 310 en adelante) no cuenta con ningún ejemplar en la serie de hallazgos estudiada. Ello no implica necesariamente que el lugar estuviese deshabitado durante todo este tiempo. Los aureliani y sus fracciones suelen ser relativamente raros en la mayoría de las muestras de circulación disponibles en Hispania, especialmente en aquéllas que cuentan con un número de piezas no muy abultado. Lo mismo puede decirse de los nummi de época tetrárquica, que contienen en su composición una parte significativa de plata y que circularon de forma restringida y no muy prolongada en el tiempo, al ser retirados de la circulación en el transcurso de las sucesivas reformas monetarias que siguen al año 318. Este vacío puede llenarse al menos en parte con los mismos antoninianos del período precedente que sabemos circularon abundantemente hasta fechas entradas del siglo IV5. La existencia de una destrucción repentina en el yacimiento, que provoca la amortización de la villa altoimperial introduce un nuevo factor a la hora de interpretar la distribución de la muestra numismática aquí contemplada. Los autores responsables del estudio arqueológico constatan en efecto, tal como se recoge en este libro, que no hay ninguna moneda posterior al siglo III entre los hallazgos correspondientes a la primera fase de la villa. Ello lleva forzosamente a admitir que tal destrucción se produjo en algún momento posterior al año 274. Aún reconociendo la existencia de un margen de incertidumbre en lo que respecta a la perduración real de las monedas recuperadas, parece bastante probable que esa destrucción se sitúe en una fecha relativamente cercana del límite post quem que proporcionan las monedas y, en cualquier caso, antes de la época tetrárquica. A ello nos lleva la 286 constatación cada vez más frecuente en la práctica arqueológica de la sobrerrepresentación que suelen tener en el registro los hallazgos muebles de cronología contemporánea a la interrupción del hábitat, máxime cuando ésta se ha producido de manera súbita y sin la posibilidad de una recuperación total de lo perdido. Una situación así parece reflejarse, tal como ya se ha advertido, en la elevada proporción de antoninianos recuperados en la excavación. Al menos desde el reinado de Constantino tenemos constancia de la existencia de un conjunto de dependencias que sustituye al antiguo edificio. De esta nueva villa proceden dos nummi de acuñación temprana dentro del reinado de este emperador, que se sitúan entre los años 310 y 317. En esas fechas seguramente el nuevo edificio estaba ya habitado. Este tipo de monedas no tiene un uso prolongado ya que desaparecen, por refundición, al de poco de su puesta en circulación. Su buen estado de conservación apunta en el mismo sentido. Las monedas del siglo IV están representadas fundamentalmente por emisiones de la familia constantiniana posteriores a la reducción ponderal del año 330. Son ejemplares que circularon en abundancia, no sólo durante ese siglo sino también durante la centuria siguiente, una vez que cesa el aprovisionamiento de moneda de bronce, en torno al año 402. Como suele ser normal en otros lugares, las piezas mejor representadas pertenecen a la serie Fel Temp Reparatio, jinete caído, posteriores a la reducción del 353. Los siete ejemplares posteriores a esta serie se distribuyen erráticamente en el período 358-388. En este último año puede situarse la moneda de más reciente acuñación. La ausencia de aes de época teodosiana tardía (de los tipos Victoria y Salus), que suelen cerrar comúnmente otras muestras de circulación, puede explicarse por la escasa entidad numérica de las acuñaciones bajoimperiales y el consiguiente componente aleatorio de las mismas. Una parte de las monedas del siglo IV, con signos evidentes de desgaste, circuló sin duda durante el último período de ocupación de la villa, entrado ya el siglo V. En lo que toca a la procedencia de la moneda bajoimperial, cabe destacar su origen mayoritariamente occidental. De los treinta ejemplares que proporcionan datos al respecto veinticuatro han sido acuñados en cecas situadas al oeste de Heraclea y de ellos al menos catorce en las Galias. Esta importante presencia del numerario gálico está en consonancia con lo observado en otras zonas vecinas, que definen un área de circulación con características propias en la región comprendida entre el Cantábrico oriental y el valle medio del Ebro6. NOTAS 1 Cf. J.-P. Bost, F. Chaves, en Belo IV. Les monnaies, Madrid, 1987, 45-68; R.M.S. Centeno, Circulaçao monetária no Noroeste de Hispânia até 192, Oporto, 1987, 235-262. 2 Es de notar el desgaste apreciable de los ases de Claudio, que hace difícil su clasificación dentro de los grupos de emisiones oficiales e irregulares. Véase R. Bland, A. Burnett, The Normanby hoard and other Roman coin hoards, Coin Hoards from Roman Britain, 8, Londres, 1988, 139-46. Hace algunos años R.M.S. Centeno recogió los datos relativos a la perduración de este tipo de emisiones en los depósitos peninsulares que cubren el período 270-294 d.C., en “A circulaçao dos Divo Claudio na Península Ibérica”, Portugalia, 1981-1982, 123-126. 4 3 Normanby, cit., 146. 5 J.F. Drinkwater, The Gallic Empire, Stuttgart, 1987, 201-214, aborda en detalle los problemas de interpretación de los hallazgos monetarios de esta época. J.J. Cepeda, “La circulación monetaria romana en el País Vasco”, I Coloquio Internacional La Romanización en Euskal Herria, (Isturitz 8) San Sebastián, 1997, 275-276. 6 287 CATÁLOGO La relación que sigue incluye la totalidad de los ejemplares recuperados en la excavación. La identificación de las monedas anteriores a la campaña de 1996 – publicadas en Trabajos de Arqueología Navarra, 11, 1993-1994, 101-108 - ha sido parcialmente modificada al haberse limpiado y consolidado los ejemplares de más difícil lectura. Las abreviaturas utilizadas en el catálogo se desarrollan de la siguiente forma. Anverso Bustos (RIC VIII). C2: Busto con cabeza laureada y coraza a d. D1: Busto con cabeza desnuda, manto y coraza a d. D2: Busto con cabeza laureada, manto y coraza a d. D3: Busto con diadema de perlas, manto y coraza a d. D5: Busto con diadema de laurel y rosetas, manto y coraza a d. O: Busto con casco y manto ornamental. d: derecha. i: izquierda. Reverso FH. Emperador alanceando a un enemigo caído del caballo. FH.3 Emperador alanceando a un enemigo que cae del caballo y levanta un brazo. d: derecha. i: izquierda. ABREVIATURAS Valor. Dp: dupondio. HS: sestercio. Ant: antoniniano. N: nummus. Aes 3: moneda de bronce con un diámetro comprendido entre 16 y 18/19 mm. Aes 4: como la anterior, con un módulo igual o inferior a 15 mm. Metal. AE: Aleación en la que el cobre es el elemento básico (bronce, oricalco, vellón). AR: plata. Bibliografía de referencia. Cu: E.Besly, R.Bland, The Cunetio Treasure. Roman Coinage in the Third Century A.D., Londres, 1983. LRBC: P.V.Hill, R.A.G. Carson, J.P.C. Kent, Late Roman Bronze Coinage, AD 324-498, Londres, 1960, 41-114. N: R.Bland, A.Burnett (coords.) The Normanby Hoard and other Roman Coin Hoards (CHRB,8), Londres, 1988, 114-215. RIC: H.Mattingly et al. (coords.), The Roman Imperial Coinage, (10 vols.), Londres, 1923-1994. RPC: A.Burnett, M.Amandry, P.P.Ripollés, The Roman Provincial Coinage, I, Londres-París, 1992. 288 1 2 9 12 16 0 1 2 cm 20 295 24 33 41 42 51 52 53 55 58 65 67 68 0 1 2 cm 296 75 78 79 84 95 91 101 102 103 104 107 115 114 120 0 1 2 cm 297
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