"El castro de Viladonga (Lugo). Los depósitos monetarios" more

Published in Numisma 236, 1995, pp. 29-63.

S O C I E D A D I B E R O - A M E R I C A N A D E E S T U D I O S N U M I S M A T I C O S NVMISMA MADRID Año XLV Núm. 236 Enero - Diciembre 1995 NVMISMA 236 Enero - Diciembre 1995 Año XLV Págs. 29-63 El castro de Viladonga (Lugo). Los depósitos monetarios Por Juan José Cepeda ILADONGA es sin duda el emplazamiento castreño más significativo de la provincia de Lugo. El lugar, que se sitúa en el ayuntamiento de Castro de Rei, a poco más de 24 kilómetros de la capital del antiguo conventus Lucensis, se configura como una elevación de 565 metros, un cerro de contornos circulares rodeado de murallas y bien visible desde su entorno; en su interior, una abigarrada serie de recintos domésticos de pequeñas dimensiones delimitan la zona habitada. El conocimiento arqueológico que se tiene de este yacimiento lo debemos fundamentalmente a las campañas de excavación llevadas a cabo por M. Chamoso entre 1971 y 1978, continuadas posteriormente por F. Arias, que han venido proporcionando sucesivamente un abundante material mueble de atribución fundamentalmente romana ('). Si exceptuamos algunas piezas metálicas y cerámicas de cronología prerromana, aún no bien contextualizadas pero que obedecen sin duda a la «Las (1) M. CHAMOSO, excavaciones del castro de Viladonga y la problemática que plantean sus reCastro de Viladonga. Costrn de Rei sultados», en Birnilenorio de Luga Lugo. 1977, págs. 41-6; F. ARIAS, (Lugo). Compaiín de 1983. Santiago de Compostela. 1985; íd. Museo de Viladongo. Madrid, 1990 (guía divulgativa que suple parcialmente la falta de una síntesis completa sobre este importante yacimiento). v JUAN JOSÉ CEPEDA EL CASTRO DE VILADONGA (LUGOJ. LOS DEPOSITOS MONETARIOS existencia de una primera ocupación protohistórica, la práctica totalidad de los objetos que hoy se guardan en el museo que se sitúa al pie del castro se vinculan claramente a un medio fuertemente romanizado. Terra sigillata hispánica, cerámica de paredes finas, elementos de adorno personal y útiles metálicos, todos ellos de uso cotidiano entre los antiguos habitantes del lugar, configuran conjuntamente un horizonte arqueológico muy similar al de otros yacimientos del noroeste hispánico. Sus fechas de fabricación nos sitúan entre la primera mitad del siglo 1 y el siglo V d. C., un marco cronológico que confirman los hallazgos monetarios, abundantes en este yacimiento (". Aunque el estudio de las monedas. como el de la mayor parte del material arqueológico recuperado, está aún pendiente, es posible reconocer la importancia de los hallazgos tanto en las referencias publicadas hasta ahora, como en la selección de ejemplares expuesta en el museo monográfico. Las piezas conservadas indican una dilatada circulación monetaria, en la que quedan comprendidos desde los ases hispanomomanos hasta los antoniniani y nummi del Bajo Imperio (3). Nuestra atención se centra aquí en una serie de conjuntos monetarios aparecidos en el transcurso de las excavaciones de M. Chamoso, en la parte alta del castro, que es la zona de más densa ocupación. Se trata de cinco pequeños depósitos de aes, sin contenedor aparente; los restos de un «tesorillo» hallado en el fondo de un recipiente de cerámica común, y dos solidi emitidos en Milán a nombre de Arcadio. Monedas todas ellas tardías dentro de la serie recuperada en el castro, pero representativas de lo que es el horizonte de ocupación más intensa, que se corresponde además con otros elementos de cultura material, como la terra sigillata tardía del denominado segundo estilo. bien representada y atribuible grosso rnodo a los años finales del siglo IV y siglo V (4'. Las monedas que se catalogan más adelante no son desconocidas completamente en la bibliografía numismática y de ellas se ha dado referencia en distintas ocasiones. aunque de un modo poco preciso ("'. Se trata de hallazgos producidos en las inmediaciones o en el interior de los recintos de habitación, individualizados por su excavador una vez constatada la asociación de los ejemplares. Desgraciadamente es imposible conocer con total exactitud su localización, ya que en la excavación y registro de los matey RODR~GUEZ. «Sigillatas del castro de Viladonga (Lupo). 1». en (2) Cf. J. M. CAAMAÑOJ. R. LÓPEZ Gallaecia 7-8, 1984, págs. 158-77; ARIAS. Museo. cit., págs. 32-3. (3) La pieza más antigua, de las reproducidas por F. ARIAS (Museo. pág 18). es un as de Celsa emitido a nombre de Augusto (RIPOLLÉS, RPC 1. pág. 113, núm. 278.5-3 a. C.). (4) J. R. L~PEI. RODR~GUEZ, sii~illata Terra hispánica tardía decorada a molde de la Penínsuku Iblrica. Salamanca. 1985, págs. 140- 1 . «Algunos aspectos de la circulación monetaria en Gallecia durante el siglo IV d. C.». ( 5 ) F. FARIÑA. y eTrouvailles d'aicen NVMISMA 120-131, 1974, pág. 112, núm. 42; J. P. BOST,M. CAMPO J. M. GURT, rei et de solidi dans la Phinsule Ibériquen, en L'or monnavé 111 (Cahiers Emest Bahelon. 4). París, 1992. pág. 44, núm. 44. JUAN JOSÉ CEPEDA riales llevados a cabo por M. Chamoso apenas se contempló la señalización de referencias topográficas. No obstante, gracias a la generosa ayuda del actual director del Museo de Viladonga, F. Arias, nos ha sido posible situar aproximadamente cuatro de los depósitos de aes y los dos solidi antes mencionados, para los cuales se ha conservado al menos la indicación de la cuadrícula. Su distribución se puede observar en la figura 1, realizada a partir del plano de las excavaciones antiguas en el que aparece señalada aquélla ' 6 ' . Es bastante verosímil que los solidi aparecieran originalmente asociados. aunque su eventual ocultación nos parece sólo hip~tética'~). bronLos ces, por su parte, deben corresponder a pequeñas acumulaciones de moneda perdidas accidentalmente, contenidas quizá en recipientes perecederos, o dejadas en las zonas de habitación una vez que se produce el abandono del castro. Sólo para el depósito VI cabe pensar en una ocultación, disimulada posiblemente al amparo de las murallas, tal como reza la indicación que aparece en el registro. Aunque en el catálogo que sigue hemos mantenido la numeración de los distintos grupos tal como se conservan actualmente, es probable que el depósito IV fuese originalmente una parte del contenido aparecido en el recipiente cerárnico o depósito VI, cuyo estado fragmentario hace sospechar una dispersión de las monedas por las zonas inmediatas (el cuadro es el mismo en los dos casos). ABREVIATURAS UTILIZADAS N nummus. Brtstos (modo descriptivo RIC VIII, salvo indicaciones siguientes) Al Cabeza radiada a d. Indeterminado. Z ( 6 ) F. ARIAS, Castro de Viludonp, cit., págs. 10-1 1; un plano mucho más preciso se puede encontrar ahora en id. Museo, pág. 12. (7) El cuadro de referencia es distinto para cada una de los monedas, aunque su disposición en el plano es contigua. La propuesta de localización tiene en cuenta los datos transmitidos por su excavador, según los cuales aparecieron «en el interior de una casa rectangular»; cf. CHAMOSO. «Las excavaciones ...>>, pág. 42. Referencias P. Bruun, The Roman Imperial Coinagé, VII, Londres, 1966. J. P. C. Kent, The Roman Imperial Coinage, VIII. Londres, 1981. Kent, «Milan coinage» J. P. C. Kent, cThe Milan coinage of Honorius», Homenatge Leandre Villaronga (Acta Numism&tica 2 1-23, 1991-19%). págs. 285-301. Anverso. Reverso. DN ARCADI-VS PF AVG (Busto D3.) VICTORI-A AVGGG M-DIICOMOB Emperador con estandarte y victoriola, pisa a un cautivo. 4,43 g, 6 h, Milán, 395-402. Kent, Milan coinage, pág. 300, núm. 17. DN ARCADI-VS PF AVG (Busto D3) VICTORI-A AVGGG M-DIICOMOB Emperador con estandarte y victoriola, pisa a un cautivo. 4,44 g, 6 h, Milán, 395-402. Kent, Milan coinage, pág. 300, núm. 17. Anverso. Reverso. B. Aes VILADONGA 1 (190 e-js.; Museo Monográfico, núm. inv. 70.296) Núm. Denomin. Anvenu Ceca l* 2 3 Ant N [DIVO CLAVDIO] llegihle Ilegihle N N N N N N 4* 5* 6* 7* 8 FL DELMA-TIVS NOB C DN CONSTAN-TIVS PF AVG Ilegible llegihle Ilegihle DV CONSTANTI-NVS PT AVGG llegihle llegihle Ilegible DN CONSTAN-TIVS PF AVG [dn constantius pf aug] [... NLIIANVS NOB CAES [...]IVL[IANVS...J llegihle Ilegihle 9' N N lo* N II N 12 Aes3 13 Aes3 14 Aes3 15 16 Aes3 íc) 17* Aes3 18* Aes4 19 ?O* 21 22 23 Aes3 Aes3 Aes3 Aes3 Aes4 DN VALENTINI-[anus ...] Ilegihle Ileeihle Ilegihle Ilegible [consecratio] Altar I h [securiias reip ...J. Securitas apoyada en columna [gloria exercitus]. Dos soldados, un estandarte GLOR-IA EXERC-ITVS. Dos soldados, un estandarte GLOR-IA EXERC-ITVS [gloria exercitus]. Dos soldados. un estandarte [gloria e]XERC-[itus]. Dos soldados. laharum [gloria exercitus]. Dos soldados. un estandarte s.1. Cuadriga [victoriae dd auggq nn]. Dos victorias [victoriae dd auggq nn]. Dos victorias [vot/xxlmult/xxx]. Láurea [fel temp reparatio]. Jinete caído FH3 [fel temp reparatio]. Jinete caído FH3 [fel tenip reparatio]. Jinete caído FH3 [fel temp reparatio]. Jinete caído FH3 [fel temp reparatio]. Jinete caído FH3 [spes reipuhlice]. Emperador con globo y lanza SEC[uritas reipuhlicae]. Victoria SECVRITAS-[reipuhlicael. Victoria [securiias reipuhlicael. Victoria [gloria romanorum]. Emperador y cautivo VOTIXIMVLTIXX. Láurea Roma Roma Lyri Roma Constantinopla Nicomedia Indeterminada Oc Irirletenninada Cyico indeterminadii Oc Indeterminada 01 Indeterminada - - - - Anverro Reverso 1 Marca Ceca llegible Ilegible Z [victorl-IA AVG[g(g)]. Victoria Z [salus rei] - PVBLICAE. Victoria con cautivo. Cruz monogramática - - Ilegible. Busto de Magnencio reacuñado [felicitas reipublice]. Emperador con labarum. Reacuñado sobre tipo dos victosobre busto constantiniano 1 INSTAN[] rias [victoriae ...] - 27 Aes314 Ilegible Z Ilegible - -Núm. Jenomin. VILADONGA(78 ejs.; Museo Monográfico. núm. inv. 70.297) 11 - Ant N N Anverso Reveno Marca Ceca [DIVO CLAVDIO] Ilegible ilegible CONSTA[ntinus] AVG Ilegible [flav max fausta aug] CONSTANTI-[nus max aug] N N N N Al [consecratio] Altar H2 DN CONSTANTIM MAX AVG 11V O T m iáurea Z [dn conitantini max aug 11 vot/xx] Láurea H2 [providcntiae augg]. Puerta C2 (providentiael CAESS. Puerta N1 SPES REI-PVBLICAE. Spes con dos niños D5 GLOR-IA EXERC-ITVS. Dos soldados, dos estandartes IIP*AR Roma Arlés lriúetenriinada - - - IIQ-T i IISCONST 7iciriirm Arlés JUAN JOSÉ CEPEDA Núm. Dcnwnin. Anvern Reverso Marca Ceca 10 11 12 13* 14 15* 16 N Aes3 Aes3 Aes3 Aes4 Aes4 Aes314 ilegible Ilegible Ilegible Ilegible ilegible Ilegible Ilegible Z Z Z Z Z D3 Z [votl]XXM"t'TIXXX. Láurea Ifel temp reparatio]. Jinete caído FH3 SEC[uritas reipublicae]. Victoria [gloria romanorumj. Emperador y cautivo V[ictoria augg(g)]. Victoria [salus reipublicae]. Victoria con cautivo llegihle - - lnderemiinada 01 Irtiletenninada - Núm. Denomin. VILADONGA (38 ejs.; Museo Monográfico, núm. 70.299) IV Anberso Reverso Marca Ceca 1 2 3 4 N Aes3 Aes3 Aes4 Ilegihle Ilegible ilegible [dn] HOInorius pf aug] Ilegible 5 - Aes314 H2 (caesamm nostronim]lNOTIX. Láurea Z (fe1 temp reparatio]. Jinete caído FH3 Z [securitas reipublicae]. Victoria Z [salus reipublicae]. Victoria con cautivo. Cniz monogramática Z llegible Núm. Denomin. VILADONGA(64 ejs.; Museo Monográfico, núm. 70.300) V Anveno Marca 1 Ceca N N N Aes3 Ilegible Ilegible Ilegible [dn constantius pf aug] Z Z Z D3 [victoriae dd auggq nn]. Dos victorias [victoriae dd auggq nn]. Dos victorias VOTIXXIblVLTIXXX. Láurea FH3 (fe1 temp reparatio]. Jinete caído hWI[ ] 1 111 ] - Intiererrnitiada Oc - bdeterniiriudii 0 1 Indeeiemrit~udu I 5 6 7 8* 9 Aes3 Aes3 Aes3 Aes2 Ilegible Ilegible Ilegible Ilegible Z Z Z D3 Aes314 Ilegible [fel tcmp reparatio]. Jinete caído FH3 [gloria romanorum]. Emperador y cautivo [vic]TO[ria augg(g)...l. Victoria [GLORIA ROMANORVM]. Emperador con globo y laharum Z llegihle Núm. Denomin. VILADONGA (158 ejs.; Museo Monográfico, núm.inv. 70.301; «muralla N VI Marca Ceca N N N N N N Aes3 llegihle llegihle llegihle Z CON[stan ...] D5 Z Ilegible Ilegible Z [..iulian]VS NOB CAES. Reacuñado DI Aes3 (c) Ilegible Aes3 Ilegible Aes4 llegible Aes3 Aes3 Aes4 llegihle llegible Ilegihle [providentiae..]. Pueria [gloria exercitus]. Dos soldados. un estandarte [gloria exercitus]. Dos soldados. un estandarte [victoriae dd auggq nn]. DOSvictorias [victoriae dd auggq nn]. Dos victorias VOTKXhIVLTíXXX. Láurea [fel temp reIPARATI0. Jinete caído FH3 Reacuñado sobre [fel temp] FH3 REP[aratio] FH3 [fel temp reparatio]. Jinete caído [fel temppq~aratio]. Jinete caído FH? [spes reipuhlice]. Emperador con globo ) lanza [securitas reipuhlicae]. Rctoria [gloria romanorum]. Emperador y cautivo VOTNIMVLTIX. Láurea lndetem~inodo Arlés Indetemiinoda Roma nderemiinada Occ Iiitletenninada 01 0: Iiiiietentiinoda - - - Núm. Denmin. Anvmo Reveno Ceca Ilegible Ilegible ilegible D3 [victoria auggg]. Dos victorias D3 [salus re¡]-PVBLICAE. Victoria con cautivo. Cruz monogramática Roma D3 [salus rei publicae]. Victoria con cautivo. Cruz monogramática Aed Ilegible Z [fe] temp reparatio]. Jinete caído FH3 Indeteniiiiia~lus 18 19 Aes314 Ilegible Aes Frag. no monetiforme Z Ilegible - - - UN HORIZONTE DE ABANDONO EN EL SIGLO V Los depósitos catalogados forman parte de un nivel arqueológico que se extiende por buena parte del castro, en el que se incluye un numeroso grupo de objetos de tipología tardorromana (R! armas (cuchillos tipo Simancas, puntas de lanza), instrumenta (sítulas y otros recipientes de bronce, cochlearia de plata, utensilios de hierro) y elementos de guarnición y adorno (fíbulas, hebillas de cinturón, frenos o pasaniendas de caballo, apliques decorativos de bronce, anillos y prendedor de oro, entre otros). Por su riqueza y abundancia, estos objetos no pueden ser considerados como simples pérdidas casuales, ocurridas durante la ocupación del hábitat. De la misma manera que sucede con los dos solidi hallados en el suelo de una de las viviendas, todos estos elementos deben haber formado parte de un horizonte de abandono del lugar, que tuvo lugar posiblemente en circunstancias precipitadas y que imposibilitó su recuperación. En principio podría considerarse que los hallazgos monetarios proporcionan un terminus fiable para acotar cronológicamente la formación de este nivel. Existen, sin embargo, limitaciones importantes que hacen difícil este cometido. Tanto los solidi como los depósitos de aes corresponden a las últimas series monetarias salidas de los talleres imperiales que alcanzaron con regularidad esta parte de la península a comienzos del siglo V, antes de que se produjera la ruptura de los lazos de dependencia administrativa con la corte de Honorio. A partir de la invasión germana del año 409 y, especialmente, después del asentamiento suevo en la Gallaecia más occidental, el año 41 1, los habitantes de esta provincia conocieron un período de profunda inestabilidad, que agravó el aislamiento del territorio (9) y, de forma añadida, provocó la ausencia de renovación en la masa de moneda circulante. Los dos solidi de Milán, que conforman uno de los pequeños depósitos hallados en el castro, pertenecen a la abundantísima serie acuñada por Honorio en el tiempo que media entre la muerte de Teodosio y el traslado del cornitatus imperial a Rávena, el año 402 (la. Tanto en Hispania como en la mayor parte del Occidente, la serie milanesa constituye, si no el aporte más (8) ARIAS. Museo. págs. 27-9. i~ (9) Cf. A. TRANOY. Galice romaine. Recherches sur le nord-ouest de la péninsule ibérique dans I'Anriquiré. París, 198 1 , págs. 434-47; E. A. THOMPSON, «Hydatius and the Invasion of Spain». en íd., Romans and Barbarians. The Decline of the Western Empire, Madison, 1982, págs. 142-6; no obstante. los problemas comenzaron ya para el norte de Hispania a partir de la ocupación del temtorio por las tropas del usurpador Constantino 111 y el saqueo de una parte de la Meseta el año 408, cf. J. ARCE.«Gerontius, el usurpador*. en íd., España entre el mundo antiguo y el mundo medieval. Madrid, 1988, páginas 101-11. <«Milan coinage», cit.. págs. 287-97; el reverso utilizado. tipo Iste: (10) Cf. recientemente KENT. aparece ya tras la recuperación del taller por Teodosio el 394, y fue mantenido sin variaciones en la leyenda por Honorio. El grueso de la emisión corresponde al período 395-402. EL CASTRO DE VIL4DONGA (LUGO).LOS DEPÓSITOS MONETARIOS reciente, sí la porción mayoritaria en la composición de los tesoros formados a partir del 4081409 ("'. Estamos por tanto ante un tipo de monedas usadas ampliamente en fechas contemporáneas a la invasión y asentamiento de los suevos en Gallaecia, bien documentadas además en otros conjuntos del entorno provincial (12). Su fecha real de pérdida en el castro. hipotética, podría situarse en cualquier momento posterior al período en que fueron acuñadas, aunque el contexto arqueológico de abandono del que proceden nos hace creer que ello se produjo a partir del año 409. Teniendo en cuenta el excelente estado de conservación en que se encuentran (sin signo alguno de desgaste) cabe considerar la posibilidad de que su tiempo de circulación no fuese muy prolongado. quizás no más allá de los dos primeros decenios del siglo, y en todo caso dentro de unos límites que no debieron sobrepasar los años 450 ( 1 3 ) . Los seis depósitos de aes presentan a su vez la característica composición de los conjuntos «teodosianos» hallados en la mitad septentrional de (11) Así en Arcos de la Frontera (28 solidi. formado posr 408: C. ALFARO. con^. Nac. NimisVI1 mática. Madrid. 1989, pág. 255): Jerez de la Frontera (35 solidi. post 408. con participación bastante Gac. Num.. 1984, págs. 123-30). y con más proximidad. en equilibrada de Milán y Rávena; J. M. VIDAL. el tesoro de Chapipi, también posterior al 408, que cuenta con cinco ejemplares de Milán sobre los 13 esArcliii~um, 1973. p6gs. 49-54). Tanto en Germania. la tudiados (11 solidi y 2 tremisses; M. ESCORTELL. Galia como en Britania es igualmente la serie milanesa la mejor representada. en tesoros que tienen como piezas más recientes. bien las acuñaciones efectuadas de manera discontinua por Honorio en Rávena y Roma. en el período 404-408. bien las series de Constantino 111 producidas en los talleres palos a partir *Le del 407 [cf. J. LAFAURIE. trésor de Chézy (Loiret)b. en XIf' Supp. a Gallirr. 1958, págs. 275-3363 J. X. La 11). P. CALLU. LORIOT. diffusiondes aurei en Gaule romaine snus I'Empire (L'or 1nonrin~6 Cahiers Ernest Babelon, 3, Juan-les-Pins, 1990; S. ARCHER. «Late Roman gold and silver coin hoards in Britain: a gazetteer*, en The End ofRoman Britain. BAR 71, Oxford. 1979. págs. 29-64], La particularidad más notable de los tesoros hispanos de esta época se encuentra en la relativa frecuencia con que aparecen en su composición los solidi y tremisses acuñados en los talleres del comitatus oriental de Arcadio (así en el conjunto recientemente publicado de la villa de Seadur, en Orense. con tres ejemplares sobre los cinSantiago. 1992. págs. 320-2). co que lo integran; T. VEGA.en Galicia: da mmanidade á xermani~acicín. que dan testimonio sin duda de la continuidad de los contactos económicos entre la península y la Par.7 Orienris. (12) En el noroeste, los hallazgos de solidi corresponden normalmente a series posteriores a la reforma valentiniana de los años 366-368. y es posible que su pérdida coincida en realidad con los momentos de intensa inmovilización de numerario que siguieron a las invasiones del siglo V. Si exceptuamos el depósito de Seadur (cinco solidi. los más recientes de los años 395-402; cit. supra. nota 11). y nuestra información sigue siendo la misma que recopilaban no hace mucho J. P. BOST.M. CAMPO J. M. GLRT. «Trouvailles...». cit.. nota 5: tesoros que se cierran con ejemplares de Teodosio. Arcadio y Honon o [Deiro. núm. 142; Monte da Mourinha. núm. 143, Chapipi. núm. 89 (con un snlidus de Constantino 111); y, más dudosos: Braga. núm. 28: Coto, núm. 179 (;.ejemplares de Valentiniano 11 y Teodosio?)]: a ellos se suman los hallazgos aparentemente aislados de Ceares (Valentiniano 1. núm. 88). Lugo [Valentiniano 1. núm. 100. Valentiniano 11, núm. l o l a (solidus conservado en el Museo de Lugo. inv. 2.236.4.44 gramos], Tréveris RIC IX. 49c) y Arcadio. núm. 1021. Calvario (Honorio. núm. 136). Bayona (Honorio, núm. 21 b). Campellos (Honorio. núm. 37) y Moncorvo (Honorio. núm. 114). (13) No se conoce hasta la fecha. en el noroeste. ninguna moneda oficial romana acuñada con posterioridad al primer decenio del siglo V: hay que esperar a los años 448-456 para que se produzcan las primeras emisiones suevas. las raras siliquae de Requiario originarias de Braga. y más tarde. los tremisses que imitan los tipos de Valentiniano 111. en fechas que son posiblemente posteriores a la mitad del si«The coinage of the first and second Suevic kingdoms: from Romanitas to Laglo V (v. D. M. METCALF, tinization~. Galicia: da mmanidade 6xermanización, Santiago, 1992. págs. 357-60: donde se propone en una fecha no anterior al 500 para las acuííaciones de oro). JUAN JOSÉ CEPEDA la península que han sido tradicionalmente vinculados al período de las invasiones (14'. Incluyen piezas generalmente de pequeño módulo (aes3 y aes4). que han permanecido un largo tiempo en circulación, y presentan como series dominantes las de la familia constantiniana (notablemente las emitidas en los años 346-347 y la serie fe1 tenzp reparatio). Estas monedas, fuertemente afectadas por la acidez del terreno, han podido identificarse sólo parcialmente, y muy raramente hemos podido leer la marca del taller emisor, lo que hace que su distribución geográfica sea muy poco significativa. Como ejemplares más recientes se incluyen los aes4 teodosianos del tipo salus reipublicae, cuya producción es continuada por Honorio hasta una fecha que no sobrepasa el año 402 (15). Señalemos la aparición de una maiorina oriental, del tipo gloria rornanorum en el depósito V (núm. 8), que pertenece a la serie bien documentada en los depósitos del Mediodía peninsular. y que sólo esporádicamente encontramos en las zonas situadas al norte del Duero ( l h ) . Es de resaltar que, integrados en un horizonte fechado a partir de los primeros años del siglo V por 10s solidi, nos encontremos una vez más con depósitos de bronce que presentan una estructura muy obsoleta, en la que apenas tienen importancia las monedas más recientes acuñadas por los miembros de la familia teodosiana. Sin duda la poca relevancia que tenía el suministro de moneda fraccionaria en Gallaecia a partir de los años 390 es responsable de este décalage que la ocupación sueva acabará por hacer definitivo. En la tónica habitual que muestran otros depósitos y hallazgos de circulación contemporáneos. se identifica una porción poco importante de monedas irregulares, dos imitaciones de origen verosímilmente galo. Como sucede con los depósitos recuperados durante la excavación de lugares como la villa de La Olmeda, en Palencia, o la villa de Sao Cucufate en la Lusitania ("), las sumas contenidas en los conjuntos de Viladonga son de una notable modestia, siempre por debajo de las 200 monedas, que representan poco más de lo que podía ser necesario para un pequeño pago 1141 Cf. J. J. CEPEDA. nMaiorinu gloria romanorum. Cor~juntosmonetarios y h a s de circulación en Hispania en el tránsito del siglo 1V al siglo V d. C.., en Vitu e sopravvivenza delle monete antiche (PACT, 1990-1991, en prensa). ( 15) No se conoce, ni en la Gallaccia ni en la parte más septentrional de la Tarracnnensis, ninguna moneda de hronce acuñada con posterioridad a este serie. (16) Recientemente se ha publicado el que parece ser el único tesoro formado mayoritariamente por aes2 teodosianos aparecido en el norte de Hispania. V. RODR~GUEZ OTERO, Zephyus. 46, 1994, páginas 247-9, se trata de una pequeña muestra de siete oes2 pertenecientes a un conjunto mucho más cuantioso procedentes de Colloto. Astunas. formado con posterioridad al 395; hace cinco años, sobre una cuarentena de depósitos s610 podiamos documentar la aparición minoritaria de ejemplares de estas caracteMaiorina ..., núms. 13, 32, 33 y 39. rísticas en cuatro conjuntos. cf. CEPEDA, LUS (17) M. CAMPO, monedas de la villa romana de La Olmeda, Palencia, 1990, págs. 43-4; J. P. Bosr, en J. Alardo. R. Etienne. F. Mayet íeds.), Les villas romaines de Sao Cucufate (Poriugal). Pan's, 1990. pág. 227. o compra cotidiana ( 1 8 ) . Agrupadas quizá en ceñidores o recipientes perecederos, constituyen el tipo de numerario corriente en el momento de abandono del castro, que se documenta igualmente en los abundantes hallazgos aislados recuperados durante la excavación ( 1 9 ) . Figura 2 (18) En Italia, el año 419, el precio de una libra de carne se fijaba en S0 denarios: C. TIi. XIV. 4. 10, precio de adaeratio. quizá algo elevado: cf. L. R u c m ~ r Econoniia e sociera nell'lralia anrrrinor-irr. . Milán, 1961. págs. 363 y 379: denarius como sinónimo de nitmmus. moneda de base, cf. J. P. C.ALLU. ZPE 79, 1989, phg. 77; las monedas circulantes en Italia en esos momentos eran los nummi del tipo ~ l o r i a romanorum 4 e s 3 - emitidos contemporáneamente con un peso de 2,512 g (J. P. C. KENT.RIN 90, 1988. pag. 284) y. sobre todo. los aes3 gastados y aes4 teodosianos. de peso inferior y similares a los aquí hallados (cf. J. J. CEPEDA, Nicni. 16-17. 1991, págs. 34-5). Boll. (19) Cerca de 1.500 monedas, conservadas en el Museo Monogáfico, en su mayor parte del siglo IV (información cortesía de F. Arias y observación personal parcial). JUAN JOSÉ CEPEDA Una mención especial merece el conjunto recuperado en el fondo de un recipiente cerámico (fig. 2), que podría considerarse aparentemente como una ocultación. La olla. de cerámica común, se conserva fragmentada a la altura del sector inferior de la panza. Se trata de una vasija de proporciones medias. con un fondo de unos 8 cm de diámetro aproximado. Por sus dimensiones pudo haber contenido sin duda un número de monedas mucho más abultado que el que suman los 158 ejemplares hallados durante la excavación, lo que nos hace suponer que estamos ante el resto de un depósito mayor. posiblemente recuperado y trasladado en su parte más numerosa ya en tiempos antiwos (?O). No faltan los paralelos que puedan relacionarse con esta situacian. También en el norte de Hispania, y en fecha posiblemente no muy alejada de la formación de los depósitos de Viladonga, tenemos un caso similar en la cueva de Abauntz (Navarra), en la que se localizó, en un nivel de ocupación del siglo V, una olla disimulada en una oquedad. con sólo una treintena de monedas en su interior (21J. Estas deposiciones pueden considerarse como un testimonio más de la costumbre de enterrar las monedas, como forma habitual de disponer de ellas. HALLAZGOS MONETARIOS DEL BAJO IMPERIO EN CASTROS DEL NOROESTE Lejos de ser completamente abandonados tras la conquista y ordenación administrativa del norte peninsular por Augusto, un número considerable de castros continúa agrupando a parte de la población durante el Alto Imperio, e incluso, como recientemente se ha demostrado, desempeñando una parte fundamental en los diseños de la explotación económica de algunos de sus territorios por parte de la administración provincial (22). En esta ocupación es apreciable, no obstante, un hiatus que parece extenderse a buena parte del siglo 11 y siglo 111, momentos en los que la mayor parte de estos lugares -identificados como casrella en los documentos epigráficos más tempranos referidos al noroeste- parecen sufrir un despoblamiento (*". Esta situación puede resultar comprensible si tenemos en cuenta que es a partir de los años finales del siglo 1 cuando el efecto combinado del desarrollo de los nucleos urbanos y el surgimiento de nuevos tipos de explota(10) Esta apreciación no creemos que quede invalidada por la posibilidad de que una parte de las monedas recuperadas en los cuadros más cercanos pudiera haber pertenecido originalmente al conjunto. Téngase en cuenta que el depósito IV, que es el más cercano. apenas cuenta con 38 ejemplares. <.El (21 ) P. U R ~ L A . yacimiento de la cueva de Ahauntzn, en Trabajos de Arqueología Navarra 3, 1982. págs. 2 19-34. (22) La importancia de los castros como háhitat fundamental en la zona de explotación aurífera leonesa durante el siglo 1 e inicios del siglo 11 d. C. ha sido resaltada por los trabajos de F. J. SÁNCHEZ PALENCI.4 y M. D. FERNÁNDEZ POSSE(v. LúI Corona y el Castro de Corporales 11. EAE, 153, Madrid, 1988, págs. 238-42). (23) La bibliografía sohre los casrella ha crecido considerablemente desde que M. L. Albertos identificara el signo de la C invertida que aparece en la epigrafía referida a esta zona con el término castellurn EL CASTRO DE VILADONGA (LUGOI. LOS DEPÓSITOSMONETARIOS ción económica del territorio, de los que dan fe la aparición de viilae y poblados creados de nueva planta, hace que se produzca un drenaje de población hacia los mismos, con el consiguiente abandono progresivo de los antiguos lugares de habitación (24). Incluso para aquellos castros en los que se documenta una ocupación más continuada, estos momentos son de un declive constatable y así ocurre en Monte Mozinho y Sanfins en Portugal, por citar sólo algunos de los casos más señeros dentro de la bibliografía arqueológica (25). En el caso de Viladonga faltan elementos precisos que permitan comprobar los altibajos de su ocupación a lo largo del tiempo, aunque parece probable que su fácil acceso desde las tierras llanas circundantes. sus buenas condiciones de habitabilidad o la inexistencia de un número importante de asentamientos en su proximidad inmediata. hicieran viable su continuidad como asiento de una pequeña comunidad rural durante todo el Imperio. Es communis opinio que la situación del hábitat castreño cambia durante la segunda mitad del siglo 111 y la centuria siguiente. El período tardorromano parece traer de nuevo una reocupación de buen número de estos lugares, algunos de ellos abandonados muy tempranamente. A. Tranoy, en su conocida monografía sobre el noroeste peninsular, recogía hace algunos años el conjunto de evidencias disponibles para el estudio de esta ocupación, que situaba a su vez en un amplio período comprendido entre los siglos 111 y V ('@.Hay que señalar, sin embargo, que el estudio arqueológico de los niveles tardorromanos de los castros se encuentra todavía en un estadio poco desarrollado y que en la mayor parte de los casos contamos con publicaciones muy precarias y con datos poco contrastados. que hacen difícil conocer la extensión del fenómeno y su cronología real. Tal es así que es difícil hoy en día hacerse una idea precisa del significado de «reocupación tardía» y del tipo de realidad que encubre, relacionada generalmente con la «inseguridad de los tiempos» o con un incremento de la importancia de la ganadería como base de la economía de la época. En lo (~Perduraciones indígenas en la Galicia romana: los castros. las divinidades y las organizaciones gentilicias en la epigrafíaw, en Bimilenario de Lugo, Lugo. 1977. págs. 17-26). Para lo que aquí nos ocupa nos MENAUT, «LOScastella y las comunidades de Gallaecia~, 11 Seen remitimos al artículo de G. PEREIRA minario de Arqueología del Nomesre. Madrid. 1983, págs. 167-92. donde se pone de relieve la importancia de estos enclaves como aglutinadores hásicos de la población durante el siglo 1d. C. (24) J. ALARCAO, evolu$¡o da cultura castrejan. en Conimhriga 31. 1992, pág. 66: A. TRANOY. «A L Galice mmaine, cit. (nota 9). págs. 204-5 y 413-20, enumeración de asentamientos rurales, fundaa «Asentarnientos rurales en Gallamentalmente fechados en los siglos 111 y IV (ahora. F. P é m LOSADA, ecia: villae y viciw, en Lnsfinisrerres atlánticos en la Antigiiedod, Gijón. en prensa). (25) Una visión de conjunto. con base en el estudio de los hallazgos monetarios. en R. M. S. CENTENO. Circula~ao monetaria no Noroeste de Hispania até 197 (Anexos Nummus 1). Oporto. 1987. páginas 182-5. Un panorama de las localizaciones así como del conocimiento general que se tiene sobre los castros romanizados del norte de Portugal se puede encontrar en las distintas entradas recogidas en J. ALARCAO. Roman Portugal, vol. 11-1, Warminster, 1988; íd., «A evoluqio da cultura castrejan. cir.. páginas 66-7. (26) TRANOY, C.. p&s. 419-22. 1. JUAN JOSÉ CEPEDA temporal se entiende generalmente que el fenómeno afecta por igual a los siglos IV y V. Es cierto, como se reconoce a través de los hallazgos esporádicos, que para algunos lugares contamos con evidencias claras de su frecuentación tanto durante el siglo 111 como en el siglo IV. Estas evidencias se reducen prácticamente, cuando intentamos buscar alguna precisión cronológica, a los conjuntos monetarios cerrados '77). Una relación somera incluye para la primera de estas centurias el depósito hallado en el castro asturiano de Chao de San Martín (post 270/271), y los siete depósitos atribuibles con bastante seguridad al siglo IV enumerados en el anexo que acompaña a este estudio: Monte Mozinho (ca. 3 13), Lupario (post 33 l), Vilarinho das Cotas (post 347/348), Sanfins (post 347/348), Tomada da Vella (ca. 348-353), Santa Tecla (ca. 354-358). a los que se debe sumar también el recientemente localizado en el castro de La Magdalena (León) formado ca. 360. Algunos de estos conjuntos proceden de lugares que claramente parecen mantener una población, aun con altibajos. durante todo el Imperio: así en Sanfins o en Monte Mozinho. pero también pudiera ser el caso de Santa Tecla, donde el estudio de la mayor parte de los materiales arqueológicos de atribución romana está aún por hacer ('O. El resto procede de lugares en los que la investigación arqueológica ha sido prácticamente nula. Una característica frecuente es la de su escasa entidad numérica; se componen de una pequeña cantidad de monedas de bronce, y presentan unas cifras que oscilan entre 50 y 740 ejemplares. Cabe pensar que muchos de ellos no son sino pérdidas de monedas agrupadas para usos concretos, bien en sacos u otros contenedores perecederos, cuando no depósitos de carácter funerario (29). En otros casos estamos ante deposiciones intencionadas de pequeñas sumas llevadas por sus poseedores y que han debido ocultar ante alguna circunstancia imprevista. Difícilmente se podría hablar de atesoramientos importantes. Su aparición es indicativa de la existencia de una población rural que continúa habitando estos lugares y que utiliza la moneda fraccionaria, 10s h m t n i , ahora más fáciles de reconocer en forma de pérdidas accidentales debido a la abundancia con que circulan y al escaso poder ljberatorio con que cuentan. Es en principio un signo evidente de la trivialización que se produce en su uso. ( 3 7 ) Existen ciertamente lugares que proporcionan hallazgos esporádicos, series de circulación, pero su publicación es en general poco detallada. (78) Nótese de todas formas la disparidad de valoraciones que sobre la evolución del poblamiento Circulap3omonefária.pág. 182, nota 76, en las dos citanias portuguesas ofrecen autores como CENTENO, y ALARCAO. Roman Porrlc@. 11- 1 , págs. 20 y 27. (29) La dificultad para caracterizar con más precisión depósitos recuperados fuera de todo control arqueológico es evidente y afecta especialmente a conjuntos que pudieran haber tenido originalmente un «Un sentido votivo o funerario; véase el sugestivo artículo de R. M. S. CENTENO, conjunto de moedas romanas de Valinho (Bostelo. Amarante):tesouro ou depósito funerário?»,en Entremuros l , 1990, pág. 22, notas 9 y 13. donde se adelantan también algunos resultados del estudio de la importante necrópolis de Montes Novos. EL CASTRO DE VILADONGA (LUGO).LOS DEPÓSITOSMONETARIOS La mayor parte de los tesorillos citados por Tranoy, siguiendo el corpus de Hipólito para Portugal, parecen corresponder sin embargo a momentos más avanzados, ya dentro del siglo V. Hemos de recordar que constituyen prácticamente el único material utilizado por el autor francés en la determinación de un grupo de castros de abandono temprano y que el autor señala como reocupados durante el siglo IV. A nuestro juicio su formación sólo puede corresponder a los años posteriores a la muerte de Teodosio, y por tanto, son sólo válidos como documentación referida al siglo V. La relación de estos tesoros comprende los hallados en La Peneda de Viso, Castro das Eiras, Santo Ovidio, Monte do Castelo. Pipe, Cerva, Albujefa y Monte do Crasto, lugares todos ellos que parecen haber tenido un abandono temprano, en el siglo 1. A ellos se pueden añadir los hallazgos de solidi, bien aislados, como en el castro de Calvario, bien en tesoros de composición más variada, como Xeve, y los tesoros recientemente localizados en el Alto da Torre, y en Villablino. Depósitos y tesoros de esta época se localizan también en castros con una ocupación más continuada. como Monte Mozinho y Viladonga. A pesar de ser objeto de descripciones poco precisas, a este grupo podrían pertenecer también los de Castro de Vila y Monte Mourinha, de confirmarse la existencia de poblamiento en este emplazamiento ( 3 1 ) . Entre ellos se presentan, por contraste respecto al grupo anterior, algunos con características distintivas: se trata de los grandes conjuntos que se encuentran enterrados y guardados en recipientes cerámicos, rasgos típicos de las ocultaciones, y que han sido disimulados generalmente en las laderas de los castros. Creemos que de lo anterior pueden sacarse algunas conclusiones que puedan permitir ulteriores avances: - La reocupación puede encubrir sin más una mayor densidad de población en un lugar que no sufre abandono total previo y sabemos ciertamente que esto es así cuando la investigación arqueológica ha sido llevada con rigor en estos asentamientos. Los hallazgos de depósitos del siglo IV. como las series de circulación, cuando se conocen, reflejan por tanto esta continuidad, y sólo en un número reducido de casos cabría hablar de verdadera reocupación. - Lo que se ha dado en llamar de manera más específica rrocupaciórt del siglo IV puede ser en realidad. y estamos convencidos de que 19 fue en muchos casos, un fenómeno propio del siglo V. Fue en esta época cuando (30) M. C. H r P ó ~ m«Dos tesouros de moedas romanas em Portugal*. en Conirnhriga 2-3. 1960- 196 1 , , págs. 13-165. (3 1 ) A esta lista podría sumarse un número impreciso de hallazgos en colinas. peñas u otros lugares elevados en los que no se han señalado expresamente restos de ocupación; ciertamente es una constante en la aparición de los tesoros del noroeste de esta época su asociación con este tipo de accidentes geogriificos (v. g. el tesoro de Outeim de Sáo Sehastiüo. con más de 4.000 aes contenidos en un recien piente cerámica: M. M. Dos SANTOS, O Distrito de Braga 2, 1963. págs. 45-5 1). JUAN JOSÉ CEPEDA realmente se debió intensificar más el poblamiento de los castros, hasta el punto de llegar a una ocupación de lugares nuevos, abandonados en el cambio de era c 3 3 . La evidencia numismática es elocuente: la aparición relativamente frecuente de grandes conjuntos de aes en sus inmediaciones, que presentan la composición característica de los tesoros formados con posterioridad a la muerte de Teodosio, señala la existencia de una población que recurre a estos emplazamientos en busca de condiciones de vida m5s seguras. Cabe pensar por tanto que si los castella nunca dejaron de ser algo reconocible para los habitantes del noroeste en los más de cuatro siglos largos de administración romana, su relevancia como aglutinadores de la población pudo no ser efectiva hasta el siglo V. A pesar de la pérdida de su importancia. que condujo al abandono progresivo de una parte de los mismos. su existencia no debía ser algo nuevo para Hidacio cuando, para el año 41 1, nos señala la presencia de gentes en su entorno '"). En un marco en el que se reconoce ya la presencia sueva, los castella, calificados como tutiora en otro pasaje de la Crónica, debieron convertirse en refugio idóneo para una población rural antes más diseminada(34). número considerable El de tesoros y depósitos monetarios hallados correspondientes a estos momentos ilustra el clima de inestabilidad vivido en la primera mitad del siglo V. Algunos de ellos, como el de Torre, formado por más de 100.000 monedas. dan idea además del gran volumen de metal amonedado que fue entonces inmovilizado. ANEXO Relación La Magdaleiza, Chana de Somoza (León) Castro muy poco conocido de probable ocupación prerromana. En época imperial sólo se identifica con certeza un hábitat del siglo IV, en el que (32) El fenómeno e i bastante general y de hecho se reconocen ocupaciones similares en otras zonas. particularmente en el norte de la Turraconensis, en castros. altozanos o emplazamientos de especial significación estratégica. Recientemente hemos podido excavar uno de estos lugares en Buradón (Alava), J. «Castro de Buradónu, en un paso angosto situado en la orilla del Ebro (cf. A. MART~NU,J. CEPEDA, Arqucolo~íu Urgencia. Museo de Arqueología, Vitoria, 1994, págs. 43-60). de (33) Hyd. Chron.. 49: «hispani per civitates et castella residui a plagis barbaromm per provincias dominantium se subiciunt servituti,>;una mención genérica de los castella. como enclaves rurales susceptibles de contar con una ecclesia. se encuentra, en el año 400, en las actas del 1 Concilio de Toledo (canon V; v. J. Vivas. Concilios visigóticos e hispano-romanos. Barcelona-Madrid, 1963, pág. 21). La identificación de la mayona de estos lugares con los antiguos castros es hoy unánimente aceptada: Chronique II. cit.. pág. 63; J . ARCE. último siglo de la España romana (284-409).Madrid, El cf. TRANOY. O 1987. págs. 167-8; J. ALARCAO, domínio romano em Portugal. Sintra, 1988, págs. 81-2. (34) Hyd. Cltron.. 91, año 430; lugares de refugio durante las campañas de saqueo suevas. EL CASTRO DE VILADONGA (LUGOI. LOS DEPÓSITOS MONETARIOS se documentan restos constructivos, objetos de metal y un depósito monetario de 200 aes (con un grupo menor de antoninianos), formado ca. 360 (cf. F. J. Sánchez Palencia, La explotación del oro de Asturia y Gallaecia en la Antigüedad, tesis doctoral mecanografiada, Universidad Complutense, Madrid, 1983, págs. 910-2; P. Alegre, Un estudio numisrnático bajoimperial de la provincia de León. Castro de Chana de Somora, memoria de licenciatura mecanografiada, Universidad de León, León, 1985; J. Mangas, J. Francisco, A. Pedregal, NVMISMA 191, 1984, págs. 106-8). 186Villarino del Sil, Villablino del Sil (León) Conjunto de aproximadamente 600 monedas (piezas de módulo aes3 y aes4), hallado en un lugar identificado como castro. Los ejemplares más recientes, que hemos podido identificar mediante improntas, corresponden a la serie salus reipublicae (Honorio, ca. 395-402). Inédito (información cortesía de P. Alegre y M. Asorey). Chao de San Martín, Grandas de Salime (Asturias) Castro de origen prerromano con ocupación atestiguada durante época imperial. Escasamente conocido. Se localizan hallazgos monetarios de circulación del siglo 11 d. C. y un tesoro de antoninianos; un estudio de 23 ejemplares permite comprobar que se cierra con ejemplares a nombre de Divus Claudius, post 270 (cf. J . R. Vega de la Torre, BIEA 99, 1980, páginas 280-94; C. Fernández Ochoa, Asturias en la época romana. Madrid, 1982, pág. 249). Coaña, Coaña (Asturias) Castro de origen prerromano con una ocupación continuada, de intensidad desconocida, hasta el siglo V d. C. Hallazgos monetarios de circulación fundamentalmente del siglo 1; ejemplares del siglo 111, al menos un antoniniano de Quintilo (cf. Fernández Ochoa, Asturias, cit., pág. 253; Centeno, Circula@o monetária, pág. 114, núm. 39). Doña Palla, Pravia (Asturias) Castro poco conocido. Hallazgos monetarios desde época republicana hasta el siglo 111: un antoniniano de Póstumo (cf. F. Mallo, Archivum 19, 1969, págs. 94-7; Fernández Ochoa, Asturias, págs. 206 y 253-4). «Bimeda» (Castro de El Teso), Cangas de1 Narcea (Asturias) Castro escasamente conocido en el que se localiza un tesoro de aes y una estatuilla de bronce. Las monedas que le son atribuidas (una muestra de 192 ejemplares, de dudosa procedencia) corresponden a series del siglo IV, en su mayor parte pequeños bronces: los más recientes son aes4 JUAN JOSÉ CEPEDA de ca. 383 [cf. C.M.L., E.G.D. (sic),BIEA, 1962, págs. 449-58; A. Balil, NVMISMA 132-7, 1975, págs. 9- 171. Los Castros, Ribadeo (Lugo) De época imperial se reconoce en este lugar un recinto doméstico, en el que se hallaron 30 aes. Una pequeña muestra de nueve ejemplares se cierra ca. 355-8, terminus poco significativo habida cuenta de la escasa entidad numérica de la muestra (C. Fernández Ochoa, l. Rubio, Homenaje Martín Alnzagro, 1 1 Madrid, 1983, págs. 179-88). 1, Cu do Castro, Foz (Lugo) Asentamiento escasamente conocido. Hallazgos monetarios indetermi120nados, se cita al menos un aes del siglo IV (cf. F. Fariña, NVMISMA 131, 1974. pág. 112 núm. 42). Vilahnga, Castro de Rei (Lugo) (cf. supra) San Pedro de Barcín, Lugo Castro de origen prerromano, poco conocido. Hallazgo de dos nurnmi del período 335-340 (cf. M. Cavada, BSAA 38, 1972, pág. 219). Penadominga, Bendollo (Quiroga, Lugo) Castro del que proceden 90 monedas. comprendidas entre los siglos 1y IV (como más recientes se reconocen aes4 de ca. 383), verosímilmente ha232, llazgos esporádicos (cf. J. J. Cepeda, NVM~SMA 1993, págs. 91-107). Lupario, Rois-Brión (La Coruña) Castro escasamente conocido. Hallazgo de aproximadamente 12 monedas de bronce y un colgante en el interior de un recipiente cerámico. El conjunto incluye algunos ejemplares muy obsoletos para la fecha de formación que da la más reciente de las piezas estudiadas, ca. 331 (cf. F. Acuña, M. Cavada, Cuad. Est. Gallegos 26, 1971, págs. 265-77 ). Francos, Faramello (Rois, La Coruña) Castro muy poco conocido en el que se halló un nummus del período 294-309 y un depósito monetario en el que sabemos había ejemplares de la 21, serie fe1 temp reparatio, 348-358 (cf. F. Mateu y Llopis, NVMISMA 1971, págs. 193-4, núm. 1.316). Coto, Xeve (Pontevedra) Probable emplazamiento castreño. En el lugar se recuperaron uno o varios tesoros (se enumeran monedas del siglo 111); se señalan ejemplares de EL CASTRO DE VILADONGA (LUGOJ. LOS DEPÓSITOS MONETARIOS oro, plata y bronce (los más recientes, de Teodosio) contenidos en un ánfora. Referencia muy imprecisa (cf. Cavada, BSAA 38, 1972, págs. 23 1-2; Fariña, NVMISMA 131, 1974, pág. 1 15, núm. 57). 120- La Lanzada, Noalla (Pontevedra) Castro de origen prerromano que continúa habitado durante el Alto Imperio, con hallazgos monetarios de circulación de los siglos 1 y 11. En él o en sus inmediaciones se sitúa además una villa y necrópolis de cronología 1 comprendida entre los siglos 1 1 y V. Hallazgos monetarios de circulación y pequeños depósitos funerarios de la misma cronología (cf. Cavada, BSAA 38, 1972, págs. 237-8; A. Tranoy, La Galice romaine, pág. 41 6, con bibliografía anterior; Centeno, Circulac¿io monetária..., pág. 137, núm. 102; B. Sáenz, en Galicia da romanidade á xermanización, Santiago, 1993, página 349). Tomada da Vella, Tremoedo (Villanueva de Arosa, Pontevedra) De este castro se conocen restos constructivos y un depósito monetario de ca. 780 nummi -posiblemente contenidos en una bolsa de material perecedero- localizado en sus inmediaciones. Los ejemplares más recientes corresponden a la serie fe1 temp repuratio (aes3, tipo «galera»), 348-350 (cf. F. Bouza, 111 Congreso Arqueológico Nucioizal, Zaragoza. 1955. páginas 375-80; en el Museo de Pontevedra hemos podido examinar 746 ejemplares). La Peneda de Viso, Redondela (Pontevedra) Castro de origen prerromano de características poco definidas. De época romana únicamente conocemos el hallazgo de un as de Augusto y un pequeño depósito de 20 aes -se incluye un antoniniano- cuyos ejemplares más recientes corresponden a la serie salus reipublicae, ca. 388-92 (cf. F. Fariña, Studia Archaeologica, 1973, págs. 18-21). Troña, Pías (Ponteareas, Pontevedra) Castro con ocupación de origen prerromano. Su mayor intensidad se da no obstante entre los siglos 1 a.c.-finales del 1 d. C. Con posterioridad a esta fecha sólo tenemos noticia del hallazgo de 25 monedas en el interior de varias viviendas reutilizadas posiblemente ya en el siglo V. La fecha genérica que se asigna a estos hallazgos es la de 330-380 (?) (cf. Tabula Imperii Romani. Hoja K-29, Madrid, 1991, pág. 104; J. Pinilla, en GaIicia da romanidade á xermanicación, Santiago, 1993, págs. 34 1-2). Santa Tecla, La Guardia (Pontevedra) Castro de origen prerromano que mantiene población hasta el siglo 11 d. C. Los hallazgos de circulación llegan hasta Adriano. Con posterioridad JUAN JOSÉ CEPEDA sólo se documenta un pequeño depósito de aes del siglo IV, que se cierra con ejemplares del período 354-358 (cf. Cavada, BSAA 38, 1972, pág. 228; Centeno, Circulaqr(o monetária, pág. 128. núm. 75). Culvario. Rosal (Pontevedra) Castro de origen prerromano escasamente conocido. Hallazgos monetarios: un as de Augusto y un solidus de Honorio, Milán, 394-402 (cf. J. Filgueira. A. García Alén, El Museo de Ponrevedra 8, 1954-1956, pág. 197; Centeno, Circula@o nzorzetária..., pág. 112, núm. 36). Castro de Vigo, Vigo (Pontevedra) Castro de origen prerromano. con una continuidad de poblamiento hasta el siglo 11 d. C. Hallazgos monetarios de circulación hasta Trajano. Con posterioridad únicamente conocemos el hallazgo de un <<pequeño bronce del Bajo Imperio» y restos cerárnicos de los siglos IV-V (cf. Fariña, NVMISMA 120-131, 1974, pág. 1 17, núm. 71 ; Centeno, Circulap3o monetária..., página 120, núm. 59; J. M. Hidalgo. Coniinbriga 26, 1986, págs. 75-87). Lansbrica, San Cibrán de Lás, San AmaroPunxín (Orense) Castro de origen prerromano habitado de forma continuada hasta comienzos del siglo 11 d. C. Con posterioridad parece reconocerse una ocupación (?) parcial en la zona alta (siglos IV o V). Es de señalar el hallazgo de un conjunto de aes, atribuido genéricamente a mediados del siglo IV (?) [cf. C. Rodríguez Cao, M. Xusto, F. Fariña, A cidade San Cibrún de Lás, Vigo, 1993, pág. 32 (guía de carácter divulgativo); la identificación de este lugar aparentemente casi deshabitado en los siglos IV y V con el municipiurn Lais citado por Hidacio -Chron. 253- es problemática]. Soul~cín, Miguel de Santigoso (Valdeorras, Orense) San Castro poco conocido. Hallazgo de un tesoro monetario compuesto por más de 1 .O00 pequeños bronces (cf. Cavada, BSAA 38, 1972, pág. 222). O Castelo, Valencia del Sil (Vilamartín de Valdeorras, Orense) Castro muy poco conocido con hallazgos de circulación: aes del siglo IV (Méndez Revuelta, Cuad. Est. Gallegos 29, 1974-75, págs. 297-303). Sarztinho/Roques, Viana do Castelo (Portugal) Hallazgos monetarios, referencia imprecisa. (L. Q. Neves, I Congresso Nacional de Arqueologia, Lisboa, 1959, págs. 381 -7; Tranoy, La Galice romaine, pág. 421). EL CASTRO DE VILADONGA (LUGOI. LOS DEPÓSITOS MONETARIOS Eiras, Arcos de Valdevez (Viana do Castelo, Portugal) Castro de características indeterminadas en el que se hallaron dos tesoros de aes, «teodosianos»; uno de ellos contaba con más de un millar de pequeños bronces (cf. Hipólito, Coninzbriga 2-3, 1960-1961, págs. 13-4, núm. 2-3; J. de Alarciio, Roman Portugal, 11-1, Warminster, 1988, pág. 2. núm. 25). Santa Lucia, Santa Mana Maior (Viana do Castelo, Portugal) Castro romanizado con hallazgos monetarios de circulación desde el siglo 1 a. C. al siglo IV d. C. (cf. A. Viana, M. de Sousa Oliveira, Revista ds Guimaraes 64, 1954, págs. 48-66; Centeno, Circulac2o monetária, páginas 127, núm. 74). Monte de Santo Ovidio, Ponte de Lima (Viana do Castelo. Portugal) Castro de características indeterminadas. Se conoce el hallazgo de un depósito de aes -los ejemplares más recientes son de Arcadio y Honorio- con un peso aproximado de 5 kgs (cf. Hipólito, págs. 15-6, núm. 6). Monte do Castelo, Vila Verde (Braga, Portugal) Castro de características indeterminadas. Se conoce el hallazgo de un depósito con más de 100 bronces, en un recipiente cerárnico; los más recientes son de Teodosio y Arcadio (cf Hipólito. págs. 16-7. núm. 8). Pipe, Figueiredo (Braga, Portugal) Castro de características indeterminadas. Hallazgo de un tesoro ateodosiano» con varios miles de aes y quizá monedas de plata (peso global aproximado: 50 kg), contenidos en un recipiente cerárnico (cf. Hipólito, pág. 20, núm. 17; Tranoy, La Galice romaine, pág. 421 ). Picoto de Santo Amaro, Guimaraes (Braga, Portugal) Castro romanizado con hallazgos de circulación de época julio claudia al siglo IV (cf. J. Salgado, Revista de Guimaraes 80. 1970. págs. 148-9 y 383-5; Centeno, Circulacdo monetária. pág. 147, núm. 134). Vilarinho de Cotas, Alijó (Vila Real, Portugal) Castro de origen prerromano con ocupación continuada durante el Imperio. Escasamente conocido, se documentan hallazgos de circulación de los siglos I y 11, así como un pequeño depósito de aproximadamente 88 nummi, aparentemente formado en los años 347-348. La poca información sobre el lugar no permite descartar una continuidad del poblamiento durante el siglo V (cf. Hipólito, págs. 35-7, núm. 39; Centeno, Circulacao JUAN JOSÉ CEPEDA rnonetária, pág. 120, núm. 60; Alarcao, Roman Portugal, 11-1, pág. 25, núm. 445). Alto dos Moiros (Cerva), Ribeira de Pena (Vila Real, Portugal) Castro de características indeterminadas. Hallazgo de un tesoro de aes, de época teodosiana, compuesto por un número indeterminado de ejemplares dentro de un recipiente de cobre (cf. Hipólito, pág. 28, núm. 29). Alto da Torre, Valpaqos (Vila Real, Portugal) Emplazamiento de configuración castreña, poco conocido. En su ladera se halló un tesoro teodosiano, cuyos bronces más recientes corresponden a la serie salus reipublicae (aes4; las piezas catalogadas en detalle no sobrepasan el año 395. aunque se describen de forma poco precisa algunas que pueden alcanzar el 402); el total recuperado pesaba aproximadamente 300 kg (cf. M. C. Hipólito, Moeda 10, 1985, págs. 86-7 y 123-5; E. Alburquerque, Nummus 7-8, 1985, págs. 85-129; E. Oliveira, F. Camilio, 1. Luna, Nzmmus 9-10, 1987, págs. 115-47; M. J. Pinheiro, T. D. Pinheiro, Homenagem a Octavio da Veiga Ferreira, Lisboa. 1987, págs. 309-19; R. M. S. Centeno, Numlnus 11, 1988, págs. 91-3; identificación del lugar como castro. A. C. F. da Silva, A cultura castreja do Noroeste de Portugal, Pazos de Ferreira, 1986, pág. 93, núm. 583). Monte dos Sultos, Sequeiró (Oporto, Portugal) Castro de características indeterminadas. Hallazgo de un tesorillo con aproximadamente 400 aes, de pequeño módulo, en el interior de un recipiente cerámica. Atribuidos genéricamente a Constantino 1 (?) (cf. Hipólito, pág. 41, núm. 48). Argifonso, Vila do Conde (Oporto, Portugal) Hallazgos monetarios imprecisos (F. Russell Cortez, AEspA 19, 1946, págs. 149-55; Tranoy, La Galice romaine, pág. 421). Monte da Mourinlza, Santo Tomé de Negrelos (Oporto, Portugal) Una o más monedas de oro de Teodosio, conformando un tesoro compuesto también por ejemplares de bronce y plata (?) del siglo IV (familia constantiniana y Teodosio). Emplazamiento en altura, ¿castro? (F. Mateu y Llopis, Ampurias 9- 10, 1 947- 1948, pág. 77, núm. 266; íd., Cuad. Est. Gallegos 28, 1973, pág. 263). Sanfins, Pacos de Ferreira (Oporto, Portugal) Castro de origen prerromano con una ocupación continuada durante el período imperial. Hallazgos monetarios desde época julio claudia al siglo EL CASTRO DE VILADONGA (LUGO).LOS DEPÓSITOS MONETARIOS IV. Los ejemplares de acuñación más reciente corresponden a series de la familia constantiniana, nurnmi del tipo Victoriae, 346-347. Del mismo lugar procede un pequeño depósito compuesto por 95 nurnmi, cuyos ejemplares más recientes corresponden igualmente al período 346-347. No se han localizado de momento evidencias atribuibles a la segunda mitad del siglo IV ni al siglo V (cf. A. C. F. da Silva; R. M. S. Centeno, Portugalia, n. s. 1. 1980, págs. 69-75. R. M. S. Centeno, Circulagdo monetária, págs. 126-7, núm. 73; Alarciio, Rornan Portugal, 11-1, pág. 20, núm. 370). Vila, Pacos de Feneira (Oporto, Portugal) Castro de características indeterminadas. Hallazgo de un tesoro con más de 500 aes; se citan ejemplares de Constantino 1 a Graciano (referencia muy incompleta: cf. Hipólito, pág. 45, núm. 52; M. V. Dinis, Revista de Guimaraes 90, 1980, págs. 383-94). Monte Mozinho, Penafiel (Oporto, Portugal) Poblado fortificado de origen prerromano. intensamente ocupado en época imperial. Hábitat continuado, con hallazgos de circulación que cubren el largo período que va de los emperadores julio claudios hasta al siglo V. Entre los hallazgos se encuentran también varios conjuntos cerrados: un tesorillo compuesto por aproximadamente 300 numrni, formado ca. 3 13; un depósito funerario con 10 aes. formado post 355, y otros dos conjuntos teodosianos. también de bronces (cf. Hipólito, pág. 47, núm. 55: E. F. Sousa, Lucerna 4, 1965, págs. 249-69; 1. Pereira, Conirnbriga 13. 1974, págs. 75-167; S. Lira, Nurnmus 7-8, 1984-1985, págs. 59-82; C. A. F. de Almeida, Escava@es no Monte Mo:iizho ( 1974). Penafiel, 1974, páginas 40-1; T. Soeiro, Penajiel, serie 3. 1984, passim. con bibliografía anterior; Centeno, Circulacdo monetária, pág. 50, núm. 34, pág. 126, núm. 72; Alarcio, Rornan Portugal, 11-1, pág. 27, núm. 466). Albujefa (Boa Vista y Quinta do Bairro), Penafiel (Oporto, Portugal) Castro romanizado, poco conocido, en cuyas laderas se encontraron dos tesoros de aes (con 35 y 15 kg de monedas respectivamente), hallados en sendos recipientes cerámicas. Los momentos de acuñación de los ejemplares hallados parecen llegar hasta finales del siglo IV (es posible que su formación pueda ser atribuida al siglo V) (cf. T. Soeiro, Penajel, cit., página 98; Alarcio, Rornan Portugal, 11-1, pág. 27). Monte do Crasto, Gondomar (Oporto. Portugal) Castro de características indeterminadas. Hallazgo de un depósito con monedas de bronce y quizás también de plata, que se cierra con ejemplares de Arcadio y Honorio (cf. Hipólito, pág. 48, núm. 58). JUAN JOSÉ CEPEDA Freixo (Tongohriga), Marco de Canaveses (Oporto, Portugal) Castro romanizado. con hallazgos de circulación desde Augusto hasta el siglo V (cf. Centeno, Circula@o monetaria, pág. 135 núm. 96; Alarciio, Rornarz Portugal, 11-1, págs. 28-9, núm. 482). RESUMEN Se presentan en este trabajo seis pequeños depósitos de bronces y dos solidi hallados en el castro de Viladonga. Su pérdida se sitúa en la primera mitad del siglo V y forman parte de un nivel de abandono. En el texto se discuten los problemas de datación de los depósitos de características similares hallados en la Gallaecia, correspondientes a los momentos en que se interrumpe el aprovisionamiento monetario en la región. Se intenta valorar igualmente la frecuencia de estos conjuntos y los hallazgos aislados en otros emplazamientos de características similares al de Viladonga. SUMMARY In this paper 1 present the catalogue and numismatic study of six aes hoards and two solidi found at the late Roman site of Viladonga (Lugo, Northwestern Spain). Like many other hoards recovered in the region -ancient Gallaecia- they must be situated in the first half of fith century when this part of Hispania was seriously dismpted by Suevic settlement. 1 discuss briefly the chronological problems for placing in this century aes hoards which end frequently with coins of Theodosius. The explanation would appear to lie in the cessation of large scale supplies in the 390's while new minted solidi were still reaching the region in the years 408409. Finally a resumed list is added with fourth and fifth century finds in places roughly identifiable with the castella cited in Hidatius' Chronica. EL CASTRO DE VILADONGA (LUGO). LOS DEPÓSITOSMONETARIOS JUAN JOSÉ CEPEDA EL CASTRO DE VILADONGA (LUGO). LOS DEPÓSITOSMONETARIOS O 1 2 Viladonga 11 EL CASTRO DE VILADONGA (LUGOI. LOS DEPÓSITOSMONETARIOS O I 2 Viludonga 1 1 1 JUAN JOSÉ CEPEDA EL CASTRO DE VILADONGA (LUGO). LOS DEPÓSITOSMONETARIOS
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